Biala
Podlaska
Biala Podlaska es una población situada a 162 al Este de
Varsovia. En 1931 el 64.7% de su población era judía
(6.923 de 10.697 personas); la comunidad judía de la ciudad
había crecido enormemente durante la segunda mitad del
siglo XIX, y formaban parte de la élite económica
de la población, aunque, como en otras ciudades y shtetls
(comunidades judías) de Polonia, había muchos que
vivían en la pobreza.
Los judíos de Biala Podlaska eran típicos de cualquier
pequeña comunidad de aquel período: todos eran religiosos
en mayor o menor extensión, aunque algunos estaban influenciados
por la Haskalah (ilustración) y el movimiento sionista.
Los alemanes ocuparon Biala Podlaska el 13 de septiembre de 1939,
pero el 26 de septiembre permitieron a las fuerzas soviéticas
ocupar la población. El 10 de octubre, según los
términos del Pacto Ribbentrop – Molotov, los soviéticos
abandonaron la ciudad, que fue reocupada por las tropas alemanas.
600 judíos abandonaron la ciudad en el momento de la partida
soviética, para residir en la parte oriental de Polonia,
bajo control soviético.
En noviembre de 1939 se formó un Judenrat, con Icchak Pirzyc
como líder. En tanto que fue posible, el Judenrat intentó
actuar como sucesor de la Kehillah, el Consejo judío anterior
a la guerra, proporcionando una cocina popular para los pobres,
supervisando el hospital judío y proveyendo otras necesidades
comunales.
El 1 de diciembre de 1939, los alemanes publicaron un decreto
que requería que todos los judíos mayores de 6 años
debían llevar un brazalete en su brazo derecho, con una
Estrella de David amarilla (color que luego fue cambiado a azul).
Se les ordenó también que se trasladasen a una zona
separada, al mismo tiempo que se creaba una policía judía
(Ordnungsdienst).
A finales de 1939, unos 2.000-3.000 judíos, deportados
de Suwalki y Serock, llegaron a la ciudad, incrementando la miseria
en el ya abarrotado distrito judío. Aunque no se trataba
de un ghetto cerrado, debido a la sobrepoblación y las
deficientes condiciones sanitarias, a comienzos de 1940 estalló
una epidemia de tifus que causó un gran número de
muertos.
En este período, menos de 200 supervivientes de una marcha
de la muerte de prisioneros de guerra judíos, que inicialmente
habían sido 880 hombres, llegaron a Biala Podlaska, para
ser internados en un campo de prisioneros de guerra allí.
En julio de 1940, un número de judíos fueron enviados
desde Biala Podlaska para realizar trabajos forzosos en el campo
de Belzec. En el otoño de ese año comenzó
a funcionar una oficina de empleo del Judenrat, que comenzó
el reclutamiento para las factorías construidas por los
alemanes en Biala Podlaska y sus alrededores. Cerca de esas factorías
se crearon siete campos de trabajo del Judenrat, en los que se
encerraba a cientos de judíos. Otros cientos de judíos
eran empleados en duros trabajos forzosos pavimentando carreteras,
drenando diques y construyendo instalaciones de alcantarillado
y barracones.
El 15 de mayo de 1941, el campo de prisioneros de guerra judíos
fue clausurado, y los supervivientes fueron transportados en un
tren sellado a Konskowola, más al Oeste.
Durante 1940-1941, cientos de judíos procedentes de Cracovia
y Mlawa fueron deportados a Biala Podlaska. Como resultado de
numerosos “reasentamientos” en la ciudad, la población
judía se incrementó hasta aproximadamente 8.400
judíos, en marzo de 1942. El 6 de junio de 1941 se anunció
la prohibición a los “arios” de hacer negocios
con los judíos.
A finales de junio de 1941, un gran número de judíos
fue enviado al campo de exterminio de Auschwitz, como castigo
por dar pan a los prisioneros de guerra soviéticos que
pasaban por la ciudad. Estas fueron de las primeras víctimas
en perecer en el campo de Auschwitz.
El 6 de junio de 1942 corrió el rumor en el ghetto de que
los judíos iban a ser obligados a abandonar Biala Podlaska
y evacuados hacia el Oeste. Sólo los trabajadores de los
campos de trabajo o aquellos empleados por los alemanes en factorías,
así como los que poseyeran un permiso de trabajo quedarían
exentos de la deportación. La madrugada del 10 de junio,
3.000 judíos, entre ellos los ancianos, mujeres y niños,
fueron congregados en el patio de la sinagoga; muchos de ellos
no se presentaron y huyeron a los bosques. La policía alemana
trasladó a los congregados a la estación de ferrocarril.
Al día siguiente, los deportados fueron amontonados en
vagones de mercancías y deportados al campo de exterminio
de Sobibor. Cuando desembarcaron del tren, creyendo que habían
sido enviados a un campo de trabajo, se entregó una carta
a las SS del municipio de Biala Podlaska, que solicitaba un trato
decente para los judíos que llegaban. Por este acto de
“insolencia”, 200 de los judíos fueron seleccionados
para “tratamiento especial”; el resto fue inmediatamente
gaseado. El “tratamiento especial” consistió
en recoger los equipajes del Campo II y cargarlos en el tren,
mientras los guardias les golpeaban; posteriormente también
fueron gaseados.
Las evacuaciones se realizaron sin que nadie tuviera claro que
estaba teniendo lugar una masacre. Tan fuerte es el instinto de
supervivencia que los poseedores de permisos de trabajo que se
evitó la lucha y la defensa del conjunto de la comunidad,
sin tener en cuenta las consecuencias. Esto fue, en parte, debido
a la completa ruptura de la situación espiritual y la desintegración
social, causada por el terror que se había inflingido a
los judíos durante tres años y que llegó
al clímax en momentos de evacuación. El efecto de
todo esto era que cuando llegaba un momento de resistencia, los
judíos estaban completamente indefensos frente al enemigo.
Después de la primera deportación, los alemanes
redujeron el área del ghetto. En la noche del 4 de agosto
de 1942, los gendarmes, y policías alemanes, junto a la
policía polaca, acordonaron el área del ghetto,
sacaron a los hombres de sus casas y los reunieron en la plaza
del mercado, donde fueron examinados los permisos de trabajo;
posteriormente fueron liberados, pero esa misma noche 19 judíos
fueron ejecutados.
El 12 de agosto, los gendarmes alemanes y los auxiliares ucranianos
comenzaron a arrestar a los judíos. El Judenrat se quejó
a las autoridades alemanas y los trabajadores fueron liberados.
Sin embargo, tras unos días los arrestos comenzaron nuevamente.
Aproximadamente 400 judíos, incluyendo los miembros del
Judenrat fueron deportados al campo de concentración de
Majdanek, de los que 350 fueron transferidos a trabajar en las
líneas férreas de la zona.
En septiembre de 1942, 3.000 deportados de las ciudades de Janow
y Konstantynow fueron transferidos a Biala Podlaska. La sobrepoblación
en el ghetto comenzó a ser desesperante.
La segunda deportación de los judíos de Biala Podlaska
comenzó el 26 de septiembre de 1942, y finalizó
el 1 de octubre. Los miembros de la Gestapo, de la Gendarmería,
soldados y policías alemanes y polacos participaron en
la Aktion, después de haber rodeado el ghetto. A la mañana
siguiente, los judíos fueron concentrados en la plaza del
mercado; aquellos que se resistieron a la deportación fueron
ejecutados en el acto. Una parte de los judíos fueron trasladados
desde el punto de concentración y fueron enviados como
trabajadores esclavos al aeropuerto de Malaszewicze, cerca de
Terespol. El resto de la gente que seguía en la plaza del
mercado, fueron trasladados en carretas hacia Miedzyrzec Podlaski;
muchos de ellos fueron asesinados durante el camino.
El 6 de octubre, los alemanes deportaron a más de 1.200
trabajadores a los campos de trabajo en los alrededores de Biala
Podlaska. Sólo unos pocos intentaron escapar hacia los
bosques. Los que llegaron, fueron trasladados al ghetto local,
desde donde fueron trasladados al campo de exterminio de Treblinka.
El destino del resto de los deportados de Biala Podlaska fue igual
que el del resto de los judíos de Miedzyrzec. En julio
de 1943, después de numerosas Aktionen a finales de 1942
y en mayo de 1943, el ghetto de Miedzyrzec fue liquidado y sus
habitantes fueron deportados a Treblinka, donde fueron asesinados.
Los alemanes dejaron a un grupo de 300 trabajadores judíos
para limpiar el ghetto y destruir la sinagoga y las pequeñas
casas de oración. En mayo de 1944, los trabajadores supervivientes
fueron transferidos al campo de Majdanek.
Biala Podlaska fue liberada por el Ejército Rojo el 26
de julio de 1944. De los más de 6.000 judíos residentes
de la ciudad en 1939, sólo 300 sobrevivieron al final de
la guerra.
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