Los ghettos y el Holocausto
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Los ghettos y el Holocausto

La idea de establecer ghettos fue planteada en diversas ocasiones, por ejemplo en 1938 por Göring, pero no fue aceptada. En septiembre de 1939, Heydrich ordenó a los Einsatzgruppen la disolución de las comunidades con menos de 500 miembros y la concentración de los judíos en barrios especiales en el interior de las ciudades. El primer ghetto se estableció en abril de 1940 en la ciudad industrial de Lodz; el segundo en Varsovia, en noviembre de ese mismo año.

En 1941 se habían establecido ghettos en todo el territorio polaco que servían como centros de concentración para los esfuerzos de expulsión. Posteriormente, a partir de la decisión de llevar a cabo la Solución Final, en marzo de 1941, y más aceleradamente desde la primavera de 1942, se convirtieron en centros de deportación para los centros de exterminio.

El establecimiento de ghettos no significó, inicialmente, la decisión de aniquilar a los judíos, aunque un paso esencial en este plan era la aceleración de la ruina económica, social y política de la población judía, deteriorando al máximo las condiciones de vida en el ghetto. Al principio hubo dos tipos de ghetto: los abiertos, considerados áreas restringidas a los judíos, y los cerrados, como en el caso de Varsovia, rodeados de murallas. Durante un tiempo, los alemanes, por razones económicas, concedieron permisos de salida y entrada para ir a trabajar, aunque posteriormente se eliminó esta posibilidad y se ordenó la pena de muerte a todos los judíos que fuesen encontrados fuera del ghetto. Esta situación acrecentó el hambre y multiplicó la situación de epidemias.

A mediados de 1942 empezaron a funcionar los campos de exterminio y la sociedad judía, dentro de los ghettos, comenzó a perecer cuando se iniciaron las sucesivas y masivas deportaciones de sus miembros hacia la muerte y los crematorios.

El ghetto implicaba un fenómeno del pasado, la segregación judía en épocas medievales, que había encontrado en esa forma de separación una de sus máximas expresiones, había sido eliminada por la modernidad. A lo largo del siglo XIX, los judíos se habían integrado en la vida social, cultural, política y económica europea. La emancipación judía, que había llevado a la igualdad jurídica y política de los judíos en los Estados modernos, se vio eliminada.

Los ghettos no fueron una invención nazi: sus orígenes se remontan a la época medieval, cuando se establecieron restricciones a las zonas en las que los judíos podían residir.

Aunque el origen del concepto ha estado sujeto a mucha especulación, el término “ghetto” parece que procede del nombre del barrio judío de Venecia, establecido en 1516. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ghettos eran distritos urbanos, a menudo cerrados, en los cuales los alemanes forzaron a la población judía a vivir en condiciones miserables. Sea cual sea el origen de la palabra, se ha usado de formas muy diferentes: ha pasado a indicar no sólo un ghetto legalmente establecido como elemento de coerción, sino también el internamiento voluntario de judíos en una zona, un proceso conocido como Diáspora, mucho antes de que la obligación fuese impuesta.

En cierto modo, el aislamiento impuesto a los judíos que los obligaba a vivir en zonas determinadas, no suponía grandes problemas para la mayoría de las comunidades ortodoxas. El judaísmo, con sus rigurosos requerimientos religiosos, animaba a los judíos a vivir en estrecha proximidad unos con otros y con sus instituciones religiosas. Aunque en muchos lugares eran libres de ir y venir en las ciudades en las que residían, en el siglo XIX había distritos especiales, denominados “ciudades judías”, en muchas de las principales ciudades de la Europa Oriental.

Tras las emigraciones a otros países, los judíos tendían a congregarse en zonas concretas de una ciudad o población, aunque no estuviesen obligados a hacerlo, como una opción personal. Los nazis eliminaron esa elección.

Los ghettos aislaban a los judíos, separándolos de la población no judía, así como de las otras comunidades judías. Los alemanes consideraban la creación de los ghettos como una medida provisional para controlar y segregar a los judíos, y crearon más de 400 ghettos.

Los nazis dieron muchos pretextos para la creación de los ghettos. Por ejemplo, deseaban prevenir la diseminación de enfermedades, supuestamente propagadas por los judíos, o suprimir las actividades de mercado negro que realizaban. Sus objetivos principales fueron la creación de condiciones de vida extremadamente duras, aislamientos del mundo exterior, y el internamiento de judíos en vastas prisiones bajo condiciones penosas. Estos objetivos fueron conseguidos con la ruptura de su estructura mental, física y social, destruyendo su resistencia como comunidad.

Los ghettos aislaban a los judíos, separando a las comunidades judías tanto de la población, como conjunto, como del resto de las comunidades judías. Aunque este proceso de ghettoización nunca se introdujo en el Reich mismo, y sólo apareció lentamente en los países ocupados por Alemania, sus efectos fueron intencionadamente letales.

La primera tarea en la transformación de Polonia en un “espacio de vida” alemán, era trasladar a los polacos y judíos de las zonas rurales, así como a los judíos de las zonas alemanas y concentrarlos en las ciudades del Gobierno General.

El proceso de ghettoización fue sólo un primer paso necesario en la organización de la operación de concentración y exterminio. Posteriormente, los territorios incorporados podrían ser repoblados con alemanes étnicos (Volksdeutsche, procedentes de los Estados bálticos, etc.).

La creación de ghettos en ciudades polacas se produjo de forma sistemática. En abril de 1940 fue creado el primer ghetto, en Lodz; en octubre se creó el de Varsovia; en marzo de 1941 el de Cracovia, en abril los de Lublin y Random, y Lvov en Diciembre. A finales de 1941, el proceso de ghettoización había casi finalizado.

Existieron cruciales diferencias entre la ghettoización en Polonia y en los territorios soviéticos. En Polonia, el proceso comenzó poco después del estallido de la guerra, antes de los asesinatos masivos y que quedasen claras las intenciones exterminadoras nazis. En los antiguos territorios soviéticos, la ghettoización tuvo lugar poco después del comienzo de los asesinatos masivos de los Einsatzgruppen; los judíos tenían claro que el dominio alemán estaba destinado al exterminio, aún antes de que sus intenciones estuviesen totalmente claras.

Bajo la ocupación alemana, Polonia fue dividida en 10 distritos administrativos. Los distritos occidentales y del norte fueron anexados al Reich alemán (Pomerania, Brandenburg, Sajonia, Alta y Baja Silesia y Danzig), y los distritos orientales fueron cedidos a la URSS. El distrito más grande, cuya sección central incluía las ciudades de Lublin, Cracovia y Varsovia, fue considerada como una colonia alemana, y fue conocida como el Gobierno General de Polonia (Generalgouvernement).

Con la anexión de Polonia, 2 millones más de judíos polacos quedaron bajo el control alemán.

Población estimada de los principales ghettos judíos

ghetto
país
población
Amsterdam
Bedzin
Bialystok
Budapest
Chernovtsy
Grodno
Kovno
Krakow
Lida
Liepaja
Lodz
Lublin
Lvov
Minsk
Mir
Novogrudok
Radom
Riga
Salónica
Shanghai(*)
Ternopol
Theresienstadt
Vitebsk
Vilna
Varsovia
Holanda
Polonia
Polonia
Hungría
Rumanía
Polonia
Lituania
Polonia
Bielorusia
Letonia
Polonia
Polonia
Ucrania
Bielorusia
Bielorusia
Bielorusia
Polonia
Letonia
Grecia
China
Ucrania
Checoslovaquia
Bielorusia
Lituania
Polonia
100.000
27.000
50.000
70.000
50.000
25.000
40.000
19.000
9.000
7.400
205.000
34.000
110.000
100.000
2.500
6.000
30.000
43.000
56.000
10.000
12.500
90.000
16.000
41.000
450.000
Total
1.603.400
(*) El ghetto estaba bajo administración del gobierno de ocupación japonés, con la ayuda de la organización de judía de asistencia.
 

La política alemana en referencia a los ghettos

No todas las ciudades tenían un ghetto. La estrategia de Reinhard Heydrich era trasladar a los judíos de las pequeñas comunidades a las grandes conurbaciones. Cientos de ghettos se establecieron en la Europa ocupada, pasando desde los 450.000 habitantes de Varsovia a algunos que sólo contenían unas pocas familias, en zonas rurales.

Mientras que los ghettos fueron tradicionalmente lugares permanentes de residencia de los judíos, en Polonia, bajo el control Nacionalsocialista fueron considerados como una medida transitoria.

Un informe secreto, de septiembre de 1939, de Reinhard Heydrich, el jefe de la Policía de Seguridad, a los jefes de todas las fuerzas que operaban al territorio polaco conquistado, estableció las directrices básicas de la política alemana en esos territorios. Heydrich distinguía entre el objetivo final que requería algún tiempo de aplicación, y los objetivos intermedios, que debían ser llevados a cabo en un período más inmediato, porque algunas no podían ser aplicadas por motivos técnicos o por razones económicas. El primer objetivo intermedio era la concentración de los judíos, que debían trasladarse desde las áreas rurales a las grandes ciudades. Ciertas zonas debían convertirse en Judenrein, libres de judíos, y las pequeñas comunidades debían quedar sumidas en otras más grandees.

Heydrich ordenó a los líderes locales que estableciesen un Consejo de ancianos judíos, personas que eran nombradas entre los líderes de la comunidad y los rabinos, que debían ser plenamente responsables de la implementación de las futuras medidas. Debían establecer un censo, y serían personalmente responsables de la evacuación de los judíos de las zonas rurales; el hecho de que se les considerase “personalmente responsables” indicaba que sus vidas corrían peligro, si las autoridades nazis no estaban satisfechas con el resultado de su trabajo. Los habitantes de los ghettos debían obedecer a los Judenräte.

Los ghettos se constituyeron como elementos que intentaban concentrar a los judíos y mantenerlos cautivos hasta el momento en que se creasen las infraestructuras necesarias para “solventar el problema judío”.

Una excepción fue el ghetto de Theresienstadt, que fue creado a finales de 1941 para alojar a judíos de Bohemia y Moravia y, posteriormente, judíos procedentes de Alemania y otros países occidentales. Los alemanes intentaron crear en Theresienstadt un “escaparate” al mundo sobre su tratamiento de los judíos, y enmascarar el crimen de la “solución final”. A pesar de todo, Theresienstadt fue un ghetto, un campo de concentración donde las condiciones de encarcelamiento prevalecieron, y un campo de tránsito: de los 144.000 judíos enviados a Theresienstadt, 88.000 fueron deportados a Auschwitz y 33.000 murieron en el ghetto; de los 15.000 niños enviados al ghetto, poco más de 100 sobrevivieron.


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