“La vida y muerte de Anne era su propio
destino, un destino individual que se repitió
seis millones de veces. Anne no puede, y no
debe, representar a los muchos individuos a
los que los nazis robaron sus vidas… Pero
su destino nos ayuda a aceptar la inmensa pérdida
que sufrió el mundo por culpa del Holocausto”
(Miep Gies, encontró y guardó
el Diario, después de la detención
de la familia Frank).
Biografía
Anneliese Marie Frank, nacida el 12 de junio
de 1929 en Alemania, fue una adolescente común
de su época. En 1933, huyendo del ascenso
del nazismo, se trasladó con toda su
familia a Holanda, desde hicieron esfuerzos
fallidos para poder emigrar a Gran Bretaña.
Tras la ocupación de Holanda, las medidas
antisemitas limitaban cada vez más las
vidas de los judíos. En 1942, los más
de 100.000 judíos de Ámsterdam
tenían prohibido ir en bicicleta, coger
el autobús, salir por la noche, recibir
visitas de arios, poseer empresas, etc. Ante
la inminencia de la deportación y una
citación de las SS para Margot, la hermana
de Ana, la familia decide encerrarse en un viejo
caserón anexo a la empresa de Otto Frank.
Se les une otro matrimonio con su hijo, los
Pels, y un amigo, el Dr. Pfeffer, todos ellos
judíos y de origen alemán. Para
conseguir esconderse, cuentan con algunos amigos
empleados de la empresa.
Durante 25 meses, el mundo de Ana se redujo
al escondite de “la casa de atrás”
de la empresa de su padre, en el que transcurrieron
horas y días, mientras Ana registraba
sus vivencias, temores y deseos, en un cuaderno
de tapas rojas. Ana escribió su diario
entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto
de 1944.
El 4 de agosto de 1944, un oficial de las SS,
Karl Josef Silberbauer, junto a cuatro policías
más, detiene a las ocho personas que
se esconden en la casa, debido a la denuncia
de alguien que nunca pudo ser identificado:
de las 10.000 familias judías que vivían
escondidas en Ámsterdam, más de
5.000 fueron delatadas a la Gestapo. Todos ellos
son enviados al campo de tránsito de
Westerbork y desde allí son deportados
al campo de Auschwitz, desde donde serán
enviados a diferentes campos de concentración:
de los 1.019 pasajeros del transporte que llevó
a la familia Frank a Auschwitz, 549 fueron seleccionados
y enviados directamente a la cámara de
gas.
En octubre de 1944, Ana y Margot fueron seleccionadas
para ser transportadas a Bergen-Belsen, junto
a otras 8.000 mujeres; a medida que la población
de ese campo crecía, el índice
de mortalidad crecía rápidamente.
En marzo de 1945, pocos días antes del
final de la guerra, falleció junto a
su hermana Margot, víctima del tifus,
durante una epidemia que, se estima, acabó
con la vida de 17.000 prisioneros de ese campo.
Su madre, Edith murió de hambre en Auschwitz;
Hermann van Pels murió gaseado en ese
mismo campo. Auguste van Pels murió en
el campo de Theresienstadt. Meter van Pels,
el hijo de ambos, murió en Mauthausen.
Sólo Otto Frank sobrevivió a la
guerra, el único de los habitantes de
la Acterhuis (“la casa de atrás”):
de los 110.000 judíos holandeses deportados
durante la ocupación nazi, sólo
5.000 sobrevivieron.
En 1957, un grupo de ciudadanos, incluido Otto
Frank, establecieron la Fundación Anne
Frank en un esfuerzo por salvar el edificio
que los escondió y hacerlo accesible
al público. El propósito de la
Fundación era fomentar el contacto y
la comunicación entre jóvenes
de diferentes culturas, religiones y razas,
y oponerse a la intolerancia y la discriminación
racial. La Casa de Anne Frank abrió sus
puertas en mayo de 1960, consistente en los
almacenes de la empresa Opekta, las oficinas
y la Achterhuis, donde se conservan algunas
reliquias personales de sus antiguos inquilinos.
La Casa lleva a cabo exposiciones no permanentes
que describen diferentes aspectos del Holocausto
y muestras más contemporáneas
de intolerancia racial. Se ha convertido en
uno de los principales centros de interés
de Holanda y cada año la visitan más
de medio millón de personas.
Tras el fallecimiento del padre de Ana, en 1980,
legó los escritos al Instituto Holandés
para la Documentación de Guerra, y el
Fondo Anne Frank de Suiza es el heredero de
todos los derechos de autor de los textos. En
1998 se publicaron cinco páginas más
desconocidas hasta el momento del citado diario.
Ana Frank ha sido elegida entre las cien personas
más influyentes del siglo XX por la revista
Time.
La tumba de Ana y Margot está en el lugar
donde estaba el antiguo emplazamiento de Bergen-Belsen.
Obra
“El Diario de Ana Frank” ha sido
traducido a más de 50 idiomas. Se trata
de una obra de fama mundial, aunque la paradoja
es que su autora apenas tenía entre 13
y 15 años cuando la escribió.
En 1947 fue publicado por primera vez, y hoy
constituye uno de los libros más leídos
del mundo.
Escribe su diario en forma de cartas a una amiga
imaginaria, Kitty. Es una obra impresionante,
todo un monumento a la sensibilidad y a la vida,
en la que dos hechos se superponen: la dificultad
de la vida y del tránsito de la niñez
a la madurez, y un mundo atroz y salvaje en
una Europa devastada por el racismo y el antisemitismo.
El diario se inicia como una expresión
privada de los pensamientos más íntimos
de Ana, que señala su intención
de no permitir que otros lo lean. Describe su
vida, su familia y compañeros y su situación,
mientras reconoce su ambición de escribir
novelas y publicarlas.
Los primeros escritos del Diario muestran que
su vida era, de muchas formas, la típica
de una escolar, pero también reseña
los cambios que se van implantando desde la
ocupación alemana. Algunas referencias
parecen casuales y sin gran énfasis,
aunque en otros momentos describe con detalle
la opresión que cada día va en
aumento: la estrella que deben llevar los judíos,
las restricciones y persecuciones de la vida
cotidiana, etc. Una vez en su escondite, Ana
escribió sobre lo bueno que era tener
otras personas con quién hablar, pero
también describió las tensiones
que rápidamente se presentaron en un
grupo obligado a compartir un confinamiento
obligatorio.
Ana pasó la mayor parte del encierro
leyendo y estudiando, al tiempo que escribía
el diario. Además de narrar los eventos
que ocurrían en el escondite, también
escribía sobre sus sentimientos, creencias
y ambiciones. Su madurez y crecimiento se refleja
en su escritura y en los temas que trataba,
que pasaron a ser más abstractos, como
sus creencias en Dios o su concepto de la naturaleza
humana.
Desde su publicación, se ha puesto empeño
en desacreditar el Diario, y desde mediados
de los años 1970 David Irving (y otros
revisionistas del Holocausto) ha sido constante
al señalar que el Diario no es auténtico.
El Diario ha crecido en popularidad con el transcurso
de los años, y es de lectura obligatoria
en los colegios de diferentes países
del mundo.
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