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El
Gran Devorador: de la exclusión social al Porrajmos.
El Holocausto de los gitanos durante el Tercer Reich (1933-1945) |
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En lenguaje romaní, el término Porrajmos
significa, literalmente, el “Gran Devorador” de
la vida humana, destrucción, catástrofe, desastre.
Pero es mucho más solemne y sentimental que “Holocausto”.
Se trata de un equivalente semántico muy similar al
concepto judío de Shoah.
Cuando
la cultura dominante se topa con una nueva minoría
a la que no comprende, intenta clasificarla según las
categorías sociales que conforman su visión
del mundo. Así, el gitano es considerado un “vagabundo”,
un bandido que asalta y roba a personas que se encuentran
en el núcleo de la sociedad. Es el culpable de todo
lo que va mal en los alrededores. Encarna el temor primordial
a lo misterioso y desconocido. De repente aparece en la zona,
saliendo de la nada y, por razones desconocidas, permanece
sin destino fijo. Este temor es el que ha provocado, durante
siglos, que las condiciones a las que son sometidos no levanten
ninguna protesta, porque las culturas dominantes consideraban
a los gitanos como delincuentes potenciales, asociales, enemigos
del género humano, extranjeros peligrosos. En definitiva,
parásitos sociales.
Durante siglos, los gitanos que vivían en Europa se
habían instalado en diferentes zonas, permaneciendo
como minorías que se habían sometido, con más
o menos éxito, a procesos de socialización y
asimilación. Pero han desarrollado una lengua propia,
adaptada a las condiciones de la lengua de su patria de origen,
derivando en la lengua “romaní” de cada
zona. Pero durante siglos, han sido perseguidos y despreciados
por toda Europa. La palabra alemana que designa al gitano,
Zigeuner, deriva de una palabra de raíz griega que
significa “intocable”. En muchas zonas de los
Balcanes, fueron esclavos vendidos a los monasterios y a grandes
terratenientes hasta 1864, cuando la recién formada
nación de Rumania los emancipó. Fueron perseguidos
y expulsados en España, Francia o Italia. Y, durante
siglos, han estado discriminados y excluidos en Alemania y
Austria, donde, desde el siglo XV, los diferentes Estados
y gobernantes los utilizaron como “cabeza de turco”,
exponiéndolos a persecuciones, medidas represivas,
expulsiones y expoliaciones diversas.
El primer elemento que debemos tener en cuenta es el desarrollo
de la imagen de los gitanos en la memoria colectiva de Alemania.
Gilad Margalit identifica tres ideas que despuntan como estereotipos
básicos: racismo, romanticismo y asociabilidad, y que
han sido aplicados al colectivo gitano. “La memoria
colectiva alemana hacia los gitanos, construida durante muchos
siglos, tuvo una gran influencia no sólo en la formación
de actitudes hacia ellos después de 1945, sino también
de la interpretación de su persecución por los
nazis” (MARGALIT, Gilad, Germany and its Gypsies: a
post-Auschwitz Ordeal, Madison, University of Wisconsin Press,
2002, pág. 8.).
Igual que en el caso del antisemitismo, el “antigitanismo”,
en sus inicios, se desarrolló desde un punto de vista
religioso: eran personas ligadas a cultos con el diablo y
estigmatizados fuera de las creencias cristianas. En los documentos
que han llegado hasta nosotros, siempre son considerados como
objetos de las medidas represivas del Estado, una imagen unívoca
y distorsionada, en la que la discriminación adoptaba
un gran número de formas diferenciadas, sobre todo
en el ámbito local y regional, que provocaba fuertes
tensiones entre el conjunto de la población y las comunidades
minoritarias.
El punto álgido de cualquier tipo de persecución
llegó en el siglo XX, durante el período nacionalsocialista,
cuando aproximadamente el 70% de los gitanos que vivían
en Europa fueron exterminados. La política de “solución
final”, basada en conceptos raciales, se diferenciaba
de forma radical de todas las anteriores formas de persecución,
y no puede considerarse como una mera continuidad de la “política
gitana” tradicional. Fue un paso fundamental en la historia
conjunta de la mayoría y una mayoría del pueblo
alemán.
A pesar de la imagen que la propaganda nazi quería
hacer llegar a la sociedad, los gitanos habían sido
integrados en diversos grados, en la vida social y en las
relaciones a nivel local. Muchos de ellos habían tomado
parte en la Primera Guerra Mundial y habían conseguido
un gran número de condecoraciones. La mayor parte había
abandonado su vida nómada y se habían adaptado
a la sociedad que los había acogido.
La maquinaria nazi exterminó a un gran número
de grupos que eran vistos como amenazas, incluyendo a oponentes
políticos y religiosos, miembros de la resistencia,
élites de las naciones conquistadas, homosexuales,
etc. Pero la diferencia entre éstos y los perseguidos
raciales, como judíos, gitanos o discapacitados, es
que la persecución de los primeros se basó en
las creencias, acciones y estatus de sus víctimas como
opositoras al régimen, mientras que los perseguidos
raciales fueron sometidos a criterios muy diferentes, porque
no se basaban en la actitud de esas personas o en su comportamiento,
sino que fueron seleccionadas por el mero hecho de que existían.
El Holocausto de las víctimas del Nazismo no fue un
acto de rabia ciega, ni un exceso motivado por el odio, ningún
prógrom, sino un programa político totalmente
controlado y burocratizado, en el que la expropiación,
robo, esclavización y deportación de las víctimas
se llevó a cabo públicamente. Este aspecto de
la historia reciente del pueblo gitano está recibiendo
un cierto nivel de atención, desde que sus representantes
han comenzado a expresar su malestar con la atención
que la población gitana ha recibido en los estudios
sobre el Holocausto. Este episodio de la historia del siglo
XX se ha mantenido, en general, en segundo plano, especialmente
en la Europa occidental, debido a la larga tradición
de una sociedad no literaria y aislada y, consecuentemente,
menos capaz de llamar la atención sobre su propia situación.
En la actualidad, los 70.000 gitanos que viven en Alemania
han constituido una minoría nacional como ciudadanos,
pero manteniendo su lengua materna, el romaní, una
lengua minoritaria. Los estereotipos actuales asumen que los
“gitanos” son un grupo étnico transnacional
caracterizado por determinados clichés de comportamiento
negativo.
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La historiografía sobre el Holocausto gitano
Hasta hace poco más de una década, el tema de
la persecución de los gitanos por los nazis ha sido
sólo un tema marginal. Además, en los últimos
años se ha desarrollado una notable controversia que
cuestiona la validez de los archivos históricos y nuestra
percepción de la verdad, a menudo cegada por el etnocentrismo
basado en el Holocausto judío. Se han aportado nuevos
aspectos y debates sobre el Holocausto, completados con una
serie de memoriales, sentencias judiciales, literatura, etc.,
que está haciendo cambiar la percepción sobre
el tema.
Una gran parte del debate de los últimos años
se ha centrado en la necesidad de reconocimiento de la persecución
de otros pueblos y colectivos, además de los judíos,
durante el Nazismo. Específicamente, el tema de la
persecución gitana aún plantea una sombra sobre
los supervivientes, que las nuevas generaciones deben afrontar
a la hora de analizar los documentos nazis que detallan como
los gitanos, igual que los judíos, sufrieron un exterminio
racialmente motivado. En muchos casos, los acercamientos al
tema se han centrado en los estereotipos románticos
aunque, en parte, han quedado relegados, en el caso de los
historiadores alemanes, debido a la horrible realidad de los
hechos del siglo XX, y les ha dado una percepción menos
literaria de este colectivo. Aunque en la actualidad comienzan
a extenderse los análisis sobre la población
gitana en las políticas raciales nacionalsocialistas,
poco se ha escrito aún sobre las razones para la política
de limpieza étnica nazi, y porqué se dirigió
contra esta población.
Durante décadas, el asesinato de entre 250.000 y 500.000
gitanos ha sido un hecho invisible para la historiografía
sobre el genocidio nazi. En su lugar, los prejuicios y estereotipos
han continuado dominando la literatura histórica, que
no ha garantizado al “Holocausto gitano” un lugar
análogo al genocidio de los judíos europeos.
Lucy Dawidowicz, en su estudio sobre el Holocausto, dedica
únicamente dos párrafos al destino de los prisioneros
gitanos, admitiendo que éstos “y su descendencia
fueron tratados como judíos, es decir, asesinados”,
pero poco después añade que “el destino
de los judíos bajo el Nacionalsocialismo fue único”.
Es a este tipo de publicaciones que el público va en
busca de la “historia completa” del Holocausto.
Mientras los judíos son listados como un ejemplo de
las víctimas del genocidio, los gitanos son relegados
sólo a la categoría de uno de los pueblos “que
sufrió las políticas totalitarias”.
La nueva literatura sobre el tema está intentando remediar
esta situación. La introducción tradicional
a este tema es la obra de Kenrick y Puxon sobre el destino
de los gitanos europeos, un trabajo antiguo, pero que aún
no ha sido superado. Hace un repaso desde la llegada de los
gitanos a Europa, pero se centra en 1933-1945. También
hace un repaso de todos los países ocupados por los
alemanes durante este período, analizando de forma
intensiva la persecución de los gitanos en la Europa
Central y Oriental.
Uno de los mejores trabajos sobre el tema es el artículo
de Huttenbach, centrado especialmente en su categorización
como grupo racial. Se centra en fuentes procedentes de Alemania
y otros países de la Europa occidental, para analizar
las políticas internas alemanas y su categorización
en diversos grupos raciales. Otro de los primeros trabajos
que aún mantiene toda su actualidad y vigencia es el
de Steinmetz, publicado en 1966, el primero en destacar el
carácter racista de la persecución nazi de los
gitanos. Los primeros trabajos de Steinmetz, han sido seguidos,
en primer lugar, por Thurner, que ha profundizado en nuestros
conocimientos sobre el destino de los gitanos austriacos.
Estos trabajos fueron seguidos por toda una serie de pequeñas
publicaciones y estudios académicos que, a menudo,
proporcionan una visión mejorada del estado de las
investigaciones. Con frecuencia, brindan pocas fuentes nuevas
y tratan el tema ofreciendo diversas variaciones descriptivas,
sin aportar nuevas cuestiones de investigación.
En la historiografía sobre la historia de los gitanos
y el Holocausto, los trabajos de Michael Zimmermann han marcado
un punto de inflexión decisivo. Sus trabajos ofrecen
un punto de vista empírico y teórico sobre la
“solución final de la cuestión gitana”
por parte del Nacionalsocialismo. Se trata de un excelente
estudio sobre la evolución de las políticas
raciales hacia los gitanos, en el ámbito más
amplio de las teorías de higiene racial. También
analiza la evolución y aplicación de las políticas
nazis hacia los gitanos, especialmente en el Gran Reich, pasando
desde su encarcelación y deportación y exterminio
en Auschwitz. El autor pone el desarrollo de estas políticas
en un amplio contexto de las teorías de higiene racial,
y hace un sólido ensayo de la historiografía
sobre la cuestión gitana en la Alemania nazi.
Ian Hancock también ha centrado su trabajo en el análisis
comparativo de las víctimas judías y gitanas
del Holocausto. Su trabajo busca reivindicar el adecuado tratamiento
de los gitanos, igualándolos a las víctimas
judías. Para el autor, este reconocimiento es de gran
importancia, por la aún constante persecución
de esta comunidad, sobre todo en la Europa oriental.
Gilad Margalit ha centrado su trabajo en la persecución
de los gitanos en la Alemania nazi, pero también en
el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su
análisis intenta evidenciar que los prejuicios y el
aislamiento se mantuvo durante décadas.
Gabrielle Tyrnauer ha descrito la vida cotidiana de los gitanos
durante el nazismo, pero señalando también que
el destino de los gitanos en el Holocausto ha sido casi completamente
olvidado y convertido en una mera nota a pie de página
en la historia del genocidio nazi. También describe
brevemente la historia de los prejuicios antigitanos en Europa
y su derivación a manifestaciones contemporáneas.
El presente trabajo de investigación se ha centrado
en diversos archivos sobre el régimen nacionalsocialista.
En referencia al tema específico de los “gitanos”,
encontramos muy poco material archivístico: como miembros
de un grupo marginal, excepto en el caso de la policía,
nunca se mantuvieron en el punto central del interés
público. Ya que los archivos y actas de los puestos
de servicio de la policía tienen algunas limitaciones,
los archivos de la administración financiera se convierten
en una prueba de la privación burocrática, pero
también en una de las fuentes más importantes
para la reconstrucción de la deportación de
esta comunidad.
También proporciona mucha información sobre
el tema el gran número de publicaciones del período
que se han conservado, y que hacen referencia al tema de la
consideración racial de los gitanos. Johannes Behrendt,
miembro de la Oficina de Higiene Racial, señala, entre
otras cosas, que todos los judíos debían ser
eliminados, como elementos defectuosos de la población.
Karl Binding y Alfred Hoche, en su obra de 1920, son los primeros
en señalar la necesidad de eliminar las “vidas
indignas”. Este trabajo tuvo unas importantes repercusiones,
después de la República de Weimar, para legitimizar
las medidas nacionalsocialistas. Martin Block analiza la presencia
gitana en Europa y llega a la conclusión de que esta
comunidad no tiene historia ni ha hecho ninguna contribución
a la civilización occidental. Tobias Portschy reclamaba,
entre otras medidas, la esterilización masiva de los
gitanos, para frenar la contaminación de la sangre
alemana. Robert Ritter publicó toda una serie de artículos
durante el Holocausto, como uno de los principales expertos
nazis sobre el tema. Ritter dirigió diferentes instituciones
relacionadas con la higiene racial.
La gran variedad de informes preparados por los organismos
represivos nazis (Gestapo, Kripo, SD, etc.) es muy considerable,
abarcando aspectos tanto del control de la población
como de la persecución de grupos raciales o sobre la
situación interna en el Reich. Todos estos documentos
nos dan una clara indicación sobre la necesidad que
el nazismo tenía de controlar a la opinión pública,
y sirven como las mejores fuentes de información sobre
las actividades de la población, sus reacciones a la
política racial, etc.
Otros elementos de gran importancia para la investigación
sobre este colectivo son los documentos del Ministerio del
Interior, de los Gobernadores del Reich y los documentos que
aún quedan de los diferentes distritos en los archivos
federales austriacos.
Sobre las fuentes, uno de los principales problemas al que
nos enfrentamos es la destrucción de gran parte de
la documentación. El conjunto de la documentación
que he utilizado procede del Instituto de Historia Contemporánea
(Institut für Zeitgeschichte, IfZ) de Munich y el Archivo
Documental de la Resistencia austriaca (Dokumentationsarchiv
des österreichischen Widerstandes, DÖW) de Viena
(Sobre las tendencias historiográficas en ambas instituciones,
ver DE TORO, Fco. Miguel, “Historia social de la resistencia
alemana al nazismo”, en rev. Historia Social, núm.
26, 1996, págs. 129-140. También DE TORO, Fco.
Miguel, “Reflejos del Anschluss en la historia y la
historiografía austriaca, en rev. Historiar, núm.
1, 1999, págs. 109-123). El punto central de investigación
del IfZ es la historia alemana desde 1918: la República
de Weimar, el Nacionalsocialismo y el Tercer Reich, la ocupación
aliada y la Alemania dividida. La documentación se
refiere a diversas instituciones y organismos, tanto del Partido
como del Estado, de muy diversa procedencia. El DÖW vienés
trabaja con una gran cantidad de actas personales, documentos
policiales y judiciales procedentes de las autoridades nazis,
actas de los procesos de posguerra, extractos de las crónicas
de la Gendarmería de casi todos los distritos de la
Baja Austria, etc. Uno de los principales problemas en la
representación de la investigación fueron las
diferentes formas de los documentos, las limitaciones de uso,
etc.
También he utilizado otros documentos, como los informes
de opinión y estado de ánimo compilados por
los servicios de información, material procedente de
otras instituciones nazis, que proporcionan una imagen para
la reconstrucción de las tendencias en la opinión
pública. Estos informes, realizados regularmente por
las autoridades son, pese a todos los problemas de interpretación,
una fuente de gran importancia para la historia social del
Tercer Reich, que nos ofrece indicios del estado de ánimo
despertado por la aplicación de las políticas
raciales del régimen. Utilizados adecuadamente, estos
informes pueden proporcionarnos una gran cantidad de información
sobre la sociedad que están describiendo. El conocimiento
sobre el conjunto de la documentación, procedente de
diferentes localidades y regiones, nos proporciona indicadores
claros de algunas tendencias comunes básicas y pautas
de opinión.
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