Los gitanos de Austria:
deportación desde el Burgenland
Ya
durante el período de entreguerras, la situación
de los gitanos austriacos era muy difícil: la pérdida
de puestos de trabajo estacionales debido a la crisis económica,
las necesidades financieras de los municipios, el incremento
de la asistencia a desempleados, etc. Entre la población
agrícola, esta situación era aún más
dura, y se incrementó el resentimiento contra los gitanos.
A pesar de todo, la constitución republicana austriaca
establecía una serie de barreras a la discriminación
de las minorías, al menos teóricamente.
El 12 de marzo de 1938, las tropas alemanas cruzaron la frontera
con Austria. Al día siguiente, la denominada Ley del
Anschluss (anexión), convertía Austria en una
provincia del Reich alemán, proceso ratificado en un
plebiscito, el 10 de abril de ese año. Austria dejó
de existir como un Estado independiente, y más de 11.000
gitanos quedaron bajo control nazi. La gran mayoría
de esa comunidad (más de 8.000 personas) vivía
en la zona del Burgenland, la provincia más oriental
de Austria, fronteriza con Hungría (DÖW 12.543,
Erlass des RFSS und ChdDP im RiM, 13. Mai 1938). En el siglo
XVIII, los gitanos de Hungría (a la que pertenecía
el Burgenland) fueron obligados a abandonar el nomadismo,
y en los años 1930, sus descendientes vivían
una existencia precaria, ocupando los niveles más bajos
de la escala social. La hostilidad hacia los gitanos estaba
muy extendida, porque eran considerados competidores por los
pocos puestos de trabajo disponibles y una carga para las
comunidades. La llegada del Anschluss hizo posible expresar
esos sentimientos negativos libremente. Además, la
anexión supuso una creciente radicalización
de la política contra los gitanos en el conjunto del
Reich alemán.
Pero en el caso austriaco, la radicalización provino
de las autoridades locales, sobre todo de la zona del Burgenland.
Un artículo publicado en octubre de 1938, señalaba
que sólo un 10% de los gitanos del Burgenland tenían
un trabajo regular, mientras que el resto vivían de
mendigar, la asistencia social, predecir el futuro, robar
y otros delitos. Otro señalaba que más del 85%
tenían antecedentes criminales (Die Zigeunerfrage in
der Ostmark”, en Neues Volk, núm. 9, 1938, S.
24. „Aus Rassenhygiene und Bevölkerungspolitik“,
en Volk und Rasse, 13, 1938, S. 29).
Un proceso de exclusión que en Alemania se había
prolongado durante cinco años, en Austria fue aplicado
en unos pocos meses, incluso medidas mucho más duras
a las aplicadas en el Altreich. El 17 de marzo de 1938 se
anunció que los gitanos no podían votar en el
referéndum de abril (DÖW 11.151, Schreiben der
Burgenländischen Landeshauptmannschaft, Portschy, Zl.
IIA-600-1938, v. 17. März 1938). Otros decretos prohibían
mendigar, vagabundear y tocar música gitana, una de
las mayores fuentes de ingresos. En mayo de 1938, todos los
niños gitanos quedaron excluidos de las escuelas en
el Burgenland, una prohibición que para el resto de
Austria llegaría al comienzo del año escolar
1939-1940, y al resto del Reich en marzo de 1941. Dos meses
después del Anschluss, Himmler decretó que todos
los gitanos de Austria tenían prohibido cruzar la frontera
con el Altreich (DÖW 12.543, Erlass des RFSS und ChdDP
im RiM, 13. Mai 1938). Otro decreto obligaba a los gitanos
a trabajar diez horas diarias en obras públicas; la
mitad de sus sueldos debían destinarse a pagar a las
comunidades por el dinero de asistencia social que habían
recibido durante años. El 23 de mayo de 1938, se anunció
que la orden prohibiendo los matrimonios entre judíos
y arios incluía también a los gitanos. También
en la aplicación de medidas de esterilización
se introdujeron medidas más radicales en Austria, debido,
nuevamente, al impulso de las autoridades locales.
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Uno
de los impulsores de estas medidas fue el gobernador del Burgenland,
Tobias Portschy, que en agosto de 1938 presentó un
memorando con su punto de vista sobre el problema gitano.
Tobias Portschy, nacido el 5 de septiembre de 1905, se crió
en el distrito de Oberwart, en Unterschützen. Estudió
desde 1925 derecho y ciencias políticas en Viena, y
en 1928 en Göttingen. Posteriormente, trabajó
como fiscal en Oberwart, y fue líder de las HJ, SA,
jefe local de Unterschützen, jefe del distrito de Oberwart,
de Hartberg; pasó por dos internamientos en el campo
de concentración de Wöllersdorf. Desde abril de
1935 fue el Gauleiter ilegal de Estiria, oficial de las SS,
condecorado con la “Orden de Sangre” del Partido,
con el distintivo del Partido en oro. Fue acusado de alta
traición por el gobierno austriaco, por sus actividades
en el NSDAP ilegal. En 1949 fue condenado a 15 años
de prisión, e indultado en 1957 (DÖW 13.020, Strafverfahrens
gg. Tobias Portschy, LG Graz, Vg 1 Vr 83/48; DÖW 6014,
Bericht der Bundespolizeidirektion Wien an das Bundeskanzleramt,
Generaldirektion f. d. öffent. Sicherheit v. 8 April
1936). Portschy señalaba que los gitanos en el Burgenland
suponían un serio problema para la preservación
de la pureza de la sangre alemana (PORTSCHY, Tobias, Die Zigeunerfrage:
Denkschrift des Landeshauptmannes für das Burgenland,
Eisenstadt, Aug. 1938). El objetivo más importante
era limitar el crecimiento de la población gitana,
por medio de la esterilización, basándose en
la interpretación literal de la Ley para la prevención
de la descendencia genéticamente enferma. Además,
debían se empleados en trabajos forzosos y encerrados
en campos de trabajo (hombres y mujeres por separado). Según
Portschy, estas medidas podían aplicarse en el marco
de la legislación existente, aunque también
fuesen necesarias nuevas “normas legales especiales”.
Las relaciones sexuales entre gitanos y alemanes debían
considerarse un delito de “deshonra de la raza”
(Rassenschade). Debían ser tratados como los judíos:
los niños debían ser expulsados de las escuelas,
debía prohibirse su entrada en lugares públicos,
no debían ser hospitalizados, debían ser excluidos
del servicio militar, etc. Portschy no estaba sólo
a la hora de reclamar medidas más radicales para solventar
la “cuestión gitana”, aunque su retórica
era, probablemente, la más radical, y desembocó
en medidas más extremas. Portschy y otros dirigentes,
como Bernhard Wilhelm Neureiter, posteriormente “representante
para asuntos gitanos” en el Departamento de Política
Racial de la dirección del Partido, aceleraron por
iniciativa propia las medidas contra los gitanos.
Las fases de la primera parte del proceso de exterminio (definición,
registro, concentración) se produjeron en Austria prácticamente
al mismo tiempo. Igual que en el caso de la persecución
contra los judíos, también en cada una de las
regiones jugó un papel determinante la situación
local y sus características con respecto al “problema
gitano”, la posición de las autoridades locales
y su papel como motores de las medidas contra los gitanos.
El 16 de julio de 1938, Himmler ordenó que el decreto
de diciembre de 1937 sobre la lucha preventiva contra el crimen
fuese aplicado a Austria. Este decreto fue aplicado cuando,
en junio del año siguiente, el RKPA informó
a la oficina regional de Viena de que Himmler quería
que los judíos del Burgenland que fuesen considerados
como “vagos y asociales” y fuesen puestos en custodia
preventiva. El RKPA estimaba que la cifra sería de
unas 2.000 personas mayores de 16 años. A diferencia
de la operación de junio de 1938, esta acción
incluía también a las mujeres, porque, “de
acuerdo con pasadas experiencias, se ha de temer que se vuelquen
en conductas criminales o se conviertan en prostitutas y así
pongan en peligro a la comunidad” (IFZ Munich, Vorbeugende
Massnahmen zur Bekämpfung der Zigeunerplage im Burgenland,
5. Juni 1939, Erlasssamlung Nr. 15). El conjunto de la operación
debía concluir el 30 de junio. De acuerdo con los datos
de la Policía Criminal de 1939-1940, la operación
contra los “asociales” en el Burgenland llevó
al arresto de 553 hombres y 440 mujeres gitanos (BA, Berlín,
RD19/29, Jahrbuch Amt V Reichskriminalpolizeiamt des Reichssicherheitshauptamtes
1939-1940). Las mujeres fueron enviadas a Ravensbrück,
y los hombres a Dachau y Buchenwald; algunos hombres no incluidos
en el total fueron enviados a Mauthausen. La contrapartida
a las detenciones de gitanos en edad laboral era que varios
cientos de niños quedasen sin personas que pudiesen
hacerse cargo de ellos y que la asistencia social de los municipios
tuviese que incrementar sus esfuerzos. A su vez, esto provocaba
que se incrementase su consideración como asociales
y se fomentasen los intentos de “supresión”
de este lastre.
Además de las grandes acciones de detención,
un número no demostrable de gitanos austriacos fueron
deportados a diferentes campos de concentración de
forma individual. El argumento central para estas detenciones
fue el ya citado Decreto sobre la lucha criminal preventiva
y el decreto de Himmler de diciembre de 1938 para “combatir
la plaga gitana”. También era frecuente que los
tribunales entregasen a estos presos a los puestos de la Gestapo,
tras el cumplimiento de sus sentencias, para su internamiento
en un campo de concentración.
En un informe fechado el 9 de octubre de 1939, el Servicio
de Seguridad de las SS (Sicherheitsdienst, SD) informaba a
las autoridades de Berlín que la población austriaca
pedía acciones más enérgicas contra los
gitanos: era necesaria la detención de “estos
elementos asociales”, infectados con varias enfermedades
contagiosas, en campos cerrados para aislarlos del resto de
la población (IFZ Munich, Meldungen aus dem Reich,
Bericht zur innenpolitischen Lage, Nr. 1, 9. Okt. 1939). Pero
algunos dirigentes austriacos consideraban la creación
de estos campos como una solución inadecuada. Desde
el punto de vista austriaco, los gitanos representaban un
serio peligro económico y racial, especialmente en
el distrito de Oberwart, en el Burgenland, donde vivían
unos 4.000 de la mendicidad y el robo. Poner a los gitanos
en campos no resolvería el problema, porque continuaría
el peligro de contaminación de la población
de los alrededores y no se evitaría su expansión.
El único camino efectivo sería esterilizar a
todos los gitanos “sin excepción” (NG-684,
Nürn. Dok., Bericht Dr. Meissners a. Justizminister,
9. Feb. 1940).
A partir de la prohibición de movimientos, muchos gitanos
del Burgenland habían sido forzados a permanecer en
campos. En Viena, la oficina del SD informaba, en febrero
de 1940, que la acogida inicial había sido buena, pero
que los gitanos continuaban siendo una molestia; el problema
se intensificaría con el buen tiempo, cuando muchos
se dedicaban a mendigar y al mercado negro. Debido a la guerra,
no había suficiente policía para realizar los
arrestos necesarios y frenar estas prácticas (BA R58/350,
Berlín, Bericht der SD-Leitabschnitt Wien-Niederdonau,
26. Feb. 1940). La policía había propuesto crear
un campo, pero no había prosperado, debido al desacuerdo
sobre quién debía hacerse cargo de los costes
de alimentar a los gitanos.
Los planes para la deportación de los gitanos austriacos
cayeron víctimas de los mismos problemas logísticos
que habían frenado la expulsión de los alemanes.
Primero era necesario el traslado forzoso de más de
300.000 polacos desde las zonas anexionadas al Gobierno General,
para poder reasentar a los alemanes étnicos procedentes
de los Estados Bálticos. Esta transferencia de población,
muy apreciada por Hitler y Himmler, tenía preferencia
sobre los demás reasentamientos planeados, incluyendo
el de los judíos y gitanos.
Por eso, un decreto del RKPA, de octubre de 1940, daba instrucciones
sobre cómo debían ser tratados los gitanos de
la Ostmark. Debido a la proximidad del invierno, debían
crearse condiciones tolerables en los campos, y las autoridades
locales debían ser “liberadas” de esa carga.
La instrucción prescribía diferentes medidas
para los aproximadamente 6.000 gitanos del Burgenland y para
los más de 700 del resto de Austria: esto supone que,
desde el Anschluss, cuando había unos 11.000 gitanos
en Austria, su número se había reducido notablemente:
además de las, aproximadamente, mil personas arrestadas
como asociales y vagos en julio de 1938 y enviadas a los campos
de concentración, se produjeron también muchos
arrestos en los dos años siguientes; pero las diferencias
entre las cifras no puede explicarse adecuadamente.
Los gitanos del Burgenland debían ser concentrados
en “asentamientos”, bajo control, sin abandonarlos,
salvo bajo supervisión. Para minimizar el coste a la
asistencia social, todos los hombres debían trabajar
en campos especiales cerca de Linz y Eisenerz, bajo supervisión
de la Kripo. Los salarios debían servir para pagar
esos gastos; el resto, después de pagar una pequeña
cantidad a cada trabajador (10%), debía entregarse
a las oficinas de asistencia, para costear la ayuda a las
familias. Las mujeres y los niños debían ser
empleados en el comercio y en el mantenimiento del campo.
La dirección policial del Reich asumió que la
única forma de canalizar la radicalización contra
los gitanos era la creación de nuevos campos, para
asegurar el mantenimiento de las familias y liberar a los
municipios de los lastres sociales que suponía este
colectivo.
En Austria se crearon varios campos que operaban de acuerdo
con estas directrices; los dos más grandes estaban
en Salzburg y Lackenbach. Además, los gitanos austriacos
también fueron enviados a diferentes campos de concentración.
Los campos gitanos fueron una estructura paralela coexistente
con el sistema de campos de concentración. La pauta
de deportar a los gitanos como unidades familiares comenzó
en los campos municipales, durante los años 1930, continuó
con las deportaciones al ghetto de Lodz, en 1940, y finalizó
en el “campo de familia” de Auschwitz, en 1943.
Un ejemplo de las actuaciones a nivel local para crear campos
de gitanos lo tenemos en Salzburg. El director del puesto
de la Kripo, Anton Böhmer, asumió la iniciativa
de crear un campo provisional, para preparar la posterior
deportación de los gitanos de la zona (DÖW E18.518,
Schreiben des Leiters der Kriminalpolizeistelle Salzburg an
den Leiter des RKPA, Reichskriminaldirektor Arthur Nebe, btr.:
geplante Umsiedlung der Zigeuner, 6. Sept. 1940).
Una parte de los campos gitanos existentes, que hasta aquellos
momentos habían sido concebidos como campos de recogida
para las deportaciones, a partir de 1940 comenzaron a convertirse
también en campos de trabajos forzosos, que debían
alojarlos, hasta que su transporte definitivo fuese posible.
La creación de estos campos de trabajos forzosos se
discutió por primera vez entre el Reichskriminaldirektor
Arthur Nebe y el Polizeipräsident de Graz, SS-Oberführer
Max Brand, en agosto de 1940 (StLA Landesregierung 384 Zi/1940,
Schreiben Kriminalpolizeistelle Graz, gez. Brand, an Reichsstatthalter,
Regierungspräsidenten Müller-Haccius, vom 20. August
1940, betr.: Arbeitseinsatz der männlichen Zigeuner).
Además, las autoridades de la Kripo señalaban
que el problema gitano en el Burgenland debía ser visto
desde un punto de vista que buscase una solución centrada
en el nivel local. En cada uno de los antiguos territorios
austriacos se crearon diferentes campos de trabajos forzados,
de los que, en muchos casos, poca o ninguna información
tenemos.
En Steiermark, en diciembre de 1940, se encontraban en Kobenz
170 personas; en Zeltweg había, a finales de ese año,
258 gitanos; en el campo de Hinterberg, trabajaban para las
compañías Lackner, Schnepf-Teiml y Spitzy; según
un listado de enero de 1941, 20 gitanos del campo de Unzmarkt
trabajaban para la empresa de construcción Josef Takács
& Co de Viena, etc. Según un listado de junio de
1940, en Obersteiermark funcionaban los siguientes campos
de trabajo para gitanos: St. Lambercht, 47 personas; Triebendorf,
145; Kobenz, 124; Hinterberg, 204; Preg, 35; en total, 535
personas. Todos estos campos fueron desmantelados, poco después
de la deportación hacia el ghetto de Lodz (StLA Landesregierung
384 Zi/1940, Arbeitslager der Zigeuner in der Obersteiermark,
o.D.).
En la zona de Salzburg, los primeros planes para el trabajo
forzoso de los gitanos fueron preparados en la primavera de
1940. Ya en esos momentos, para los gitanos de la ciudad de
Salzburg se había creado un campo, cuyos costes de
construcción habían sido cubiertos por el trabajo
forzoso de los internos, con unas tarifas similares a las
de los prisioneros de guerra y de los campos de concentración.
La estructura y funcionamiento de este campo era similar a
otros campos municipales creados en el Altreich. Inicialmente,
alojaba a 130 personas. En agosto de 1940 fue ampliado para
acomodar a los gitanos que se concentraban en Salzburg, antes
de ser enviados al Gobierno General; los habitantes pasaron
a ser entre 300 y 450. El campo estaba rodeado por una alambrada
y dependía de la Kripo de Salzburg. Los hombres trabajaban
en la construcción de carreteras y en el control de
canales; las mujeres tejían cestos, limpiaban el campo,
cocinaban y tenían cuidado de los enfermos. En general,
las condiciones de este campo no eran excesivamente malas,
con algunos castigos físicos y detenciones por violar
las reglas del campo, pero sin muertes anormales. En marzo-abril
de 1943, la mayoría de los habitantes fueron deportados
al campo gitano de Auschwitz, y un pequeño grupo al
campo de Lackenbach, en Burgenland.
La permanente escasez de mano de obra de la economía
de guerra hacía posible que casi todo el mundo pudiese
ser empleado. Por ejemplo, los hombres capaces de trabajar
del campo de trabajo de St. Pantaleon, uno de los primeros
campos de “reeducación” en Oberdonau (el
nombre impuesto por los nazis a la antigua región de
Alta Austria), eran empleados en diferentes industrias de
la zona. A comienzos de 1941, en los terrenos del campo de
St. Pantaleon fue creado un campo para unos 300 gitanos austriacos
(DÖW 14.607, Schreiben Bundespolizeidirektion Linz an
das Amt der o.ö. Landesregierung vom 18. März 1954).
Todos los gitanos de Oberdonau fueron internados en este campo,
los hombres empleados en trabajos de canalización del
río, y las mujeres y niños en las granjas de
la zona. Como en el caso de los campos de Salzburg y Steiermark,
los beneficios de estos trabajos eran destinados a la asistencia
social de la zona. El campo fue clausurado cuando los gitanos
fueron deportados a Auschwitz.
El estado de la documentación referente al trabajo
forzoso es igual de deficiente en el Reichsgau de Viena-Baja
Austria, como demuestra el escaso conocimiento que tenemos
del campo de gitanos de Amstetten, del que sólo se
conserva una lista de 56 nombres, fechada en septiembre de
1940 (BA R 165/45, Handschriftliche Liste, Amstetten). También
aquí fue a consecuencia de la suspensión de
las deportaciones de 1940 que se inició la creación
de campos de trabajos forzosos para gitanos.
En la creación del campo de Lackenbach estuvieron implicados,
al principio, sólo los distritos de Eisenstadt, Oberpullendorf
y Bruck an der Leitha, y no está claro en qué
momento se añadieron las autoridades municipales de
Viena. Finalmente, en septiembre de 1940 se llegó a
un acuerdo para la creación y financiamiento del campo.
El 23 de noviembre de 1940 se creó el campo gitano
de Lackenbach, en una antigua granja. En general, se adoptaron
las mismas medidas que en el resto de Austria. Un medio para
ahorrar, fue mantener Lackenbach en un estado totalmente primitivo,
sin ningún tipo de condiciones sanitarias, ya que se
trataba de elementos asociales los que debían ser internados
en el campo.
Al principio, el campo no tenía suficientes barracones
y muchas familias vivían en los establos; aquellos
que tenían sus propias caravanas tenían mejores
condiciones. Con el tiempo, se construyeron nuevos barracones
y las condiciones mejoraron algo, aunque aún se producían
muchas muertes como resultado de la insuficiente nutrición
y las escasas atenciones médicas. A finales de 1941
estalló una epidemia de tifus que produjo más
de 250 muertes; el primer comandante del campo, Hans Kollross,
fue uno de ellos.
El campo era controlado por la Kripo de Viena. En febrero
de 1941, el SS-Obersturmführer Franz Langmüller
se convirtió en jefe del campo, una posición
que ocupó hasta septiembre de 1942. Bajo su dominio,
los habitantes sufrieron la clase de brutalidades que asociamos
con los campos de concentración nazis. Esas condiciones
mejoraron algo a finales del verano de 1943, bajo el mando
de Julius Brunner. Un buen número de internos eran
enviados a trabajar fuera del campo, en la construcción
de carreteras o en las granjas de la zona; sus salarios iban
a la administración del campo, y ellos recibían
una cantidad ínfima.
Aunque inicialmente el campo de Lackenbach estaba destinado
únicamente a los gitanos del Burgenland, pronto comenzó
a recibir gitanos de otras zonas. Por ejemplo, el diario del
campo registra la llevada de más de un centenar de
gitanos de Viena, el 4 de julio de 1941 (DÖW 11.340,
Tagebuch des ehemaliges Zigeunerhaltelagers Lackenbach). En
abril de 1941, el campo tenía 591 habitantes, y su
población máxima se alcanzó en noviembre
de ese año, con 2.335 gitanos. En octubre, la distribución
territorial de los internos era la siguiente: unos 100 del
distrito de Wiener-Neustadt, unos 650 del distrito de Eisenstadt,
unos 500 de Oberpullendorf, unos 300 de Bruck an der Leitha,
300 de la zona de St. Pölten y Lilienfeld y unos 300
del Gau Viena-Niederösterreich. Otros fueron enviados
porque habían rechazado trabajar o después de
haber cumplido sentencias de prisión.
Cuando el campo fue liberado por las tropas soviéticas,
en marzo de 1945, aún quedaban entre 300-400 gitanos;
el resto habían sido deportados al Este o habían
muerto en el campo.
Los campos gitanos no eran campos de concentración.
La estructura de dominio en éstos se diferenciaba notablemente
de los campos de concentración. Wolfgang Sofsky ha
definido los campos de concentración como “instituciones
de poder absoluto” y los ha diferenciado de otros centros
de detención, basándose en su estructura de
dominio (SOFSKY, Wolfgang, Die Ordnung des Terrors: Das Konzentrationslager,
Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main, 1997, pág.
23). Pero también los campos gitanos eran centros de
internamiento que tuvieron un estatus jurídico completamente
diferente. Se convirtieron en un tipo diferenciado de campos,
con la finalidad de ahorrar dinero a la asistencia social;
pero también fueron campos de tránsito, en los
que se aplicaron los métodos policiales de detención,
control y aislamiento, antes de preparar el siguiente paso
de la persecución: la deportación y el exterminio.
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