Durante la Segunda Guerra Mundial, más de 200.000
personas fueron deportadas desde Francia a campos de concentración
alemanes.
Aunque
durante el período de entreguerras Francia fue uno
de los países más liberales de Europa a la
hora de acoger emigrantes judíos de Polonia, Rumanía
y Alemania, a partir de 1939 el gobierno francés
comenzó a imponer restricciones a la inmigración
judía y a crear campos de internamiento para los
refugiados. En el momento de la derrota de Francia, en junio
de 1940, había aproximadamente 350.000 judíos
en el país; más de la mitad eran refugiados
alemanes que habían llegado durante los años
1930.
Tras
la derrota de Francia, el gobierno de Vichy promulgó
su propia legislación antisemita, incluyendo el “Statut
des Juifs” (ley de los judíos), en dos partes,
en octubre de 1940 y en junio de 1941. Esta normativa excluía
a los judíos de la vida pública, establecía
su dimisión de puestos en el funcionariado, el Ejército,
el comercio y la industria, y frenaba su participación
en profesiones como la medicina, leyes, enseñanza,
etc.
En
julio de 1941, Vichy inició un extenso programa de
“arianización”, confiscando los bienes
judíos para el Estado francés. Muchos judíos,
especialmente los de origen extranjero, eran particularmente
vulnerables: miles de judíos fueron enviados a campos
de internamiento, como Gurs, cerca de la frontera española,
donde muchos murieron. También muchos miles fueron
enviados a los campos de concentración y exterminio
en el Este.
Los
preparativos para la inclusión de los judíos
de Europa occidental en la “Solución Final”
comenzaron en 1942. Las deportaciones desde Francia comenzaron
ese verano: los policías franceses apresaban a los
judíos y los internaban en campos de tránsito.
A mediados de julio, 13.000 judíos fueron internados
en el Vélodrome d’Hiver y, la mayoría,
enviados al campo de Drancy, en camino hacia el campo de
Auschwitz-Birkenau. Drancy servía como última
parada antes del viaje hacia Auschwitz, donde murieron más
de 62.000 judíos transportados desde Francia.
La
última deportación desde Francia hacia Auschwitz
tuvo lugar en agosto de 1944. Durante la guerra, más
de 77.000 judíos deportados desde Francia murieron
en los campos de concentración y exterminio nazis.
De éstos, aproximadamente una tercera parte eran
ciudadanos franceses, y más de 8.000 eran niños
menores de 13 años.
Más
de tres cuartas partes de los judíos que residían
o habían buscado refugio en Francia en 1939 consiguieron
sobrevivir. Esta elevada tasa fue debida a muchos factores:
la dispersión de los judíos en muchas localidades,
la mínima presencia policial alemana, la asistencia
de la población no judía, etc.
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Para conmemorar a aquellos deportados, se erigió
un memorial en el centro de la capital francesa, en abril
1962, por iniciativa de la asociación “Red
del Recuerdo”, inaugurado por el Presidente de la
República, el general Charles De Gaulle. Está
situado en un pequeño parque, en la Île de
la Cité, directamente detrás de la catedral
de Notre Dame. En 1964, la asociación consiguió
el apoyo para el memorial del Ministro responsable de los
veteranos de guerra.
La arquitectura del memorial simboliza la crueldad e inhumanidad
del sistema de campos de concentración. En el parque,
todos los visitantes pueden reconocer el memorial como un
pequeño muro de piedra, desde el que unas escaleras
llevan al memorial. Una pequeña entrada entre dos
bloques de piedra llevan a los visitantes a una sala que
exhibe fotografías de deportaciones y sus lugares
de partida. Aquí se encuentra también la tumba
de un deportado desconocido.
A través de un largo y apenas iluminado pasillo,
los visitantes llegan al centro de la cripta, donde se conserva
tierra y cenizas de los crematorios de los campos de concentración,
junto con los nombres de los mismos. Los miles de pequeñas
luces que son visibles dentro de la galería representan
a los deportados desaparecidos.
En las paredes hay extractos de los poemas del poeta deportado
Robert Desnos (1900-1945), el filósofo Jean-Paul
Sastre (1905-1980) y del escritor Paul Éluard (1895-1952).
Obra del arquitecto Georges Henri Pingusson, representa
algunos aspectos característicos del mundo de los
campos de concentración nazis: escaleras estrechas,
sin luz, recurso frecuente al triángulo, que fue
la marca de los deportados, bloques enormes de piedra, etc.
Contacto
Mémorial
des Martyrs de la Déportation
Square de l’Île de France
75004 Paris
http://www.paris.org/Monuments/Martyrs.Deportation/info.html |