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Debemos detenernos en la descripción del “sistema
de Auschwitz”. Se trataba de un conjunto de campos,
un complejo concentracionario, compuesto por diversos centros
con tareas específicas para cada uno de ellos.
El campo de concentración de Auschwitz fue el más
grande creado, situado en las cercanías de Cracovia,
junto a la antigua frontera germano-polaca de 1939. El complejo
de campos incluía un campo de concentración,
exterminio, y de trabajos forzados: Auschwitz I, Auschwitz
II (Birkenau) y Auschwitz III (Monowitz).
Auschwitz I, el campo principal, fue el primero creado,
cerca de la ciudad polaca de Oswiecim. La construcción
comenzó en mayo de 1940, en los barracones de un
antiguo cuartel de artillería usado por el ejército
polaco. Las SS expandieron constantemente los contornos
físicos del campo con trabajadores forzosos. Los
primeros prisioneros en llegar fueron prisioneros criminales
alemanes, deportados desde el campo de Sachsenhausen, en
Alemania, y prisioneros políticos polacos, procedentes
de Tarnow.
Aunque Auschwitz I fue inicialmente un campo de concentración
con funciones penales, también tenía una cámara
de gas y un crematorio. Una cámara de gas improvisada
estaba situada en los sótanos de la prisión
(Bloque 11), aunque posteriormente se creó una cámara
de gas permanente más grande, construida en el crematorio.
En el Bloque 10, los médicos de las SS llevaban a
cabo experimentos pseudo-científicos con niños,
gemelos, llevaban a cabo esterilizaciones forzosas, castraciones,
experimentos sobre hipotermia, etc. Entre el crematorio
y el barracón médico estaba el “Muro
Negro”, donde los guardias SS ejecutaron a miles de
prisioneros.
La construcción de Auschwitz II, o Auschwitz-Birkenau,
comenzó en la vecina Brzezinka, en el otoño
de 1941. Auschwitz-Birkenau tuvo la población total
de prisioneros más grande, y se dividía en
nueve secciones, separadas por alambradas electrificadas
y, como en Auschwitz I, había patrullas de las SS
vigilando el perímetro. El campo incluía secciones
para hombres, mujeres, gitanos, y familias deportadas desde
el ghetto de Theresienstadt.
Auschwitz-Birkenau jugó un papel central en los planes
alemanes para el exterminio de los judíos europeos.
En septiembre de 1941, en Auschwitz I, se probó por
primera vez el gas Zyklon B, como un instrumento de aniquilación
de masas. Tras el “éxito” de estos experimentos,
comenzó a adoptarse este gas para el funcionamiento
de todas las cámaras de gas de Auschwitz. Las primeras
cámaras de gas provisionales entraron en funcionamiento
en enero de 1942, aunque posteriormente fue desmantelada.
Otra cámara provisional operó desde junio
de 1942 y el otoño de 1944. Finalmente, fueron construidos
cuatro grandes edificios, entre marzo y junio de 1943, cada
uno de los cuales tenía tres componentes: un área
para desnudar a los presos, una gran cámara de gas
y los hornos crematorios. Las SS continuaron las operaciones
de gastamiento en Auschwitz-Birkenau hasta noviembre de
1944.
Auschwitz III, también denominado Buna o Monowitz,
fue creado cerca de la ciudad de Monowice, para proporcionar
mano de obra forzosa a los talleres de la factoría
Buna, destinada a la producción de caucho. El consorcio
industrial IG Farben estableció una factoría,
para aprovechar la mano de obra barata del campo de concentración
y las cercanas minas de carbón de Silesia. En este
complejo de Auschwitz III, la IG Farben invirtió
más de 700 millones de RM.
Las
deportaciones a Auschwitz
Los
trenes de transporte de presos llegaban a Auschwitz-Birkenau
casi diariamente, con judíos procedentes de casi
todos los países de la Europa ocupada o aliados de
Alemania. Estos transportes se mantuvieron entre 1942 y
finales del verano de 1944.
Birkenau,
como instrumento para el asesinato masivo de judíos
europeos, consiguió su máxima efectividad
con la deportación de los judíos húngaros,
que comenzó en mayo de 1944; esta fue la mayor oleada
de deportaciones hacia Auschwitz. Hacia julio de 1944, 440.000
judíos húngaros habían sido deportados
al complejo de Auschwitz-Birkenau, y la mayoría de
ellos pasaron directamente a las cámaras de gas.
Cada
nuevo transporte debía pasar por un proceso de selección,
donde se establecía quienes eran capaces de trabajar
y aquellos que debían ser enviados directamente a
las cámaras de gas, que estaban disfrazadas de instalaciones
de ducha, para engañar a las víctimas. Las
propiedades de aquellos que eran deportados eran confiscadas
y almacenadas en el “Kanada”.
Aproximadamente
un millón de judíos fueron asesinados en Auschwitz,
aunque no fueron las únicas víctimas: también
murieron 75.000 polacos, 18.000 gitanos y 15.000 prisioneros
de guerra soviéticos.
En
octubre de 1944, algunos centenares de prisioneros asignados
al crematorio IV de Auschwitz-Birkenau, se rebelaron, después
de saber que iban a ser asesinados. Durante el alzamiento,
los prisioneros mataron a tres guardias y volaron el crematorio
y la cámara de gas adjunta, gracias a los explosivos
que algunas judías habían podido introducir
desde la fábrica de armamentos cercana al campo en
la que trabajaban. Los alemanes acabaron con la revuelta
y asesinaron a casi todos los presos implicados.
A
pesar de todo, las operaciones de gastamiento continuaron
hasta noviembre de 1944, momento en que las SS desmantelaron
las cámaras que aún estaban en funcionamiento.
Además, destruyeron el resto de instalaciones de
las cámaras de gas, cuando las fuerzas soviéticas
se aproximaron al campo, en enero de 1945.
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Los subcampos de Auschwitz
Todo
el área de la zona de Oswiecim fue evacuada de población
civil, y se consideró zona de “desarrollo del
campo”, reservada únicamente para el uso de
Auschwitz. La mayoría de los subcampos de Auschwitz
fueron establecidos en esta zona, incluyendo Althammer,
Blechhammer, Fürstengrube, Gleiwitz, Rajsko y Tschechowitz.
Casi todos estos subcampos estaban relacionados con Auschwitz
III.
Los
deportados a estos subcampos y comandos exteriores eran
empleados en el trabajo en minas de carbón, canteras
y en industrias de armamentos. Periódicamente, estos
presos también eran sometidos a selecciones, para
eliminar a los más débiles e incapaces de
trabajar.
La
liberación de Auschwitz
A
mediados de enero de 1945, cuando las fuerzas soviéticas
se aproximaban al complejo del campo, las SS comenzaron
la evacuación del complejo de Auschwitz: cerca de
60.000 prisioneros fueron forzados a marchar hacia el Oeste,
y miles habían sido asesinados en los campos días
antes que comenzase esa “marcha de la muerte”.
Decenas de miles de prisioneros, mayoritariamente judíos,
fueron obligados a marchar hacia la ciudad de Wodzislaw,
en la parte occidental de la Alta Silesia, mientras los
SS disparaban contra cualquiera que se quedase atrás.
Los prisioneros sufrieron también las condiciones
meteorológicas, hambre, etc. Más de 15.000
presos murieron durante la marcha.
Al
llegar a Wodzislaw, los presos fueron transportados en tren
hacia campos de concentración, principalmente Flossenbürg,
Sachsenhausen, Gross-Rosen, Buchenwald, Dachau y Mauthausen,
en un viaje que duraba varios días, sin comida o
agua; muchos prisioneros no sobrevivieron al transporte.
A
finales de enero de 1945, 4.000 prisioneros fueron enviados
a Blechhammer, un subcampo de Auschwitz. Aproximadamente
una cuarta parte de los presos murieron durante la marcha
hacia Gross-Rosen. Tras un breve período, el resto
de los presos fue trasladado al campo de Buchenwald.
El
27 de enero de 1945, las tropas soviéticas entraron
en Auschwitz y liberaron a los más de 7.000 presos
restantes, la mayoría de los cuales estaba a las
puertas de la muerte. Se ha estimado que aproximadamente
un mínimo de 1.300.000 personas fueron deportadas
a Auschwitz, entre 1940 y 1945, de los que al menos 1.100.000
personas fueron asesinadas.
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La creación del memorial
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Oswiecim es una ciudad industrial localizada, entre Cracovia
y Kattowitz (a unos 60 Km. de Cracovia). Allí se
encuentra localizado el campo de concentración más
grande. Actualmente, el nombre “Auschwitz” se
refiere a un complejo de campos y subcampos que se extendieron
en el SO de Polonia. La mayoría de estas fotos hacen
referencia al campo denominado Auschwitz I.
En 1947, el parlamento polaco declaró que el resto
del campo debía ser “preservado para siempre
como un memorial al martirio de la nación polaca
y otros pueblos”. Cinco años más tarde,
un grupo de supervivientes y parientes de víctimas
organizó el Comité Internacional de Auschwitz,
que debía supervisar los proyectos de memorial. Aunque
muchos de sus miembros eran judíos, su identidad
como supervivientes fue definida en gran medida por sus
experiencias como luchadores de la resistencia y socialistas.
Desde este punto de vista, por tanto, el memorial de Auschwitz
asumió un carácter decididamente internacionalista.
Al contrario que los barracones de Majdanek, los bloques
de Auschwitz I fueron convertidos en pabellones internacionales,
cada uno con una exposición dedicada a la memoria
nacional de los ciudadanos de un país diferente y
su papel en Auschwitz. Los gobiernos de Bélgica,
Hungría, Austria, judíos y de otras 19 nacionalidades,
fueron invitadas a recordar por sí mismos. Recogiendo
una composición de la memoria de Auschwitz, esos
pabellones nacionales preservaron la diversidad esencial
de la memoria. Por otro lado, los judíos pudieron
apreciar en esta pluralización de la memoria una
muestra del sufrimiento judío en los diferentes martirios
nacionales.
De hecho, el pabellón judío fue clausurado
tras la Guerra de los Seis Días, en 1967, en el punto
álgido de las purgas anti-judías del gobierno
polaco, y se mantuvo cerrado hasta 1978, cuando fue nuevamente
dedicado.
Judíos y polacos no sólo adquieren el primer
lugar en la jerarquía de las víctimas, sino
que se igualan en el exterminio político y biológico.
A pesar de la abrumadora mayoría de víctimas
judías en los campos y ghettos, los nombres polacos
de esos lugares automáticamente conducen la memoria
polaca hacia ellos, creando un significado polaco distintivo
en el paisaje judío del sufrimiento. Además
de los pabellones nacionales de Auschwitz I, dos bloques
están destinados a la cronología histórica
de los hechos que se produjeron en el campo.
Las ruinas dinamitadas de las cámaras de gas de Birkenau,
nos recuerdan no sólo el hecho de que existieron
esas cámaras de gas, sino también el intento
alemán de destruir las evidencias de los hechos.
Por eso, se convierten en un monumento tanto a los hechos
como a la culpabilidad de los perpetradores.
Por sí mismos, esos restos alcanzan una danza macabra
de fantasmas memoriales: las víctimas son conocidas
sólo por su ausencia, por el momento en que se produjo
su destrucción.
En 1957, cinco años después de su formación,
el Comité Internacional de Auschwitz lanzó
una competición para construir un monumento que proporcionase
un lugar específico para la conmemoración
y las ceremonias oficiales.
En Birkenau, la memoria sería una mezcla de ruinas
y esculturas de arte. Rodeados por un campo de barracones
que parece interminable, las chimeneas y las ruinas de los
crematorios dinamitados, un sarcófago marca el final
de la línea de ferrocarriles, el comienzo de la zona
de la muerte. En relación con los restos cercanos,
el monumento recuerda y proporciona evidencias materiales
por el simple mensaje de inscribir en 20 tablas de piedra,
en 20 lenguajes diferentes, incluyendo yiddish y hebreo:
“cuatro millones de personas sufrieron y murieron
aquí a manos de los asesinos nazis entre los años
1940 y 1945”.
Con el cambio de régimen en Polonia, 23 años
más tarde, esas inscripciones fueron eliminadas,
limpiando así esa parte de la memoria. Mientras los
historiadores acordaban que el número de muertos
nunca sería conocido, pero lo calculaban en 1.600.000
personas, de los que 1.300.000 eran judíos. Las restantes
300.000 víctimas incluían sacerdotes católicos
polacos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos.
La cifra de cuatro millones se asumió como una combinación
de las exageraciones de los propios comandantes del campo,
las percepciones polacas de sus enormes pérdidas
y el deseo de los ocupantes soviéticos de crear mártires
socialistas.
Auschwitz ha pasado a convertirse principalmente en un símbolo,
su topografía física ha suplantado su significado
histórico. Poco a poco, tiempo y memoria se han transformado
en un espacio sagrado, casi inviolable. Para las personas
que vivían por los alrededores, el tiempo ha transformado
las ruinas de Birkenau en un símbolo memorial o un
espacio sagrado, pero también en parte del paisaje.
Pero, de hecho, también debemos reconocer que este
lugar se mantiene sagrado sólo en la gran distancia
que existe entre él y nosotros mismos, entre su pasado
y nuestro presente. El lugar mantiene su poder simbólico
sobre nosotros, en parte porque no vivimos aquí,
y en parte porque no vivimos allí, porque se ha convertido
en un peregrinaje de la memoria. Los polacos que viven allí,
conocen Auschwitz en el contexto de sus vidas actuales,
sus trabajos y sus familias. En contraste, los turistas
de la memoria tienden ver Auschwitz no sólo a través
de las lentes de su miserable pasado, sino a toda Polonia
a través de la imagen de Auschwitz.
Como todos los memoriales, Auschwitz también funciona
como un espacio de representación, un escenario político.
A la luz de los acontecimientos en la Europa oriental, debemos
comenzar a reevaluar nuestras propias memorias de esa época,
naturalizada y reforzada con el paso de los años:
después de lo que pasó en Francia y Alemania,
incluso en Holanda y Bélgica, debemos preguntarnos
a qué extensión nuestras memorias han sido
influidas por las alianzas forjadas después de la
guerra.
Después de los hechos del otoño de 1989, el
Primer Ministro Mazowiecki convocó a una comisión
para considerar el futuro del museo y de los monumentos
de Auschwitz-Birkenau. El planteamiento era analizar el
cambio en la memoria oficial que se produjo tras el cambio
en el régimen político. En un movimiento conciliatorio,
se convocó también a un número de estudiosos
del Holocausto judío para guiar la transformación
oficial de la memoria de Auschwitz.
El Ministro de Cultura polaco nombró el Consejo de
Auschwitz, compuesto por judíos de Polonia, Israel
y otras naciones occidentales, y de intelectuales católicos
polacos y miembros del gobierno. Así comenzó
a redefinirse tanto el memorial del Holocausto en Polonia
y su significado histórico.
En mayo de 1990, se preparó la “Declaración
Yarnton de intelectuales judíos sobre el futuro de
Auschwitz”. Por primera vez, los judíos fueron
convocados a definir la memoria que querían preservar
en Auschwitz, la primera oportunidad de ofrecer al público
polaco una serie de recomendaciones. Específicamente,
el comité recomendaba que el museo y monumentos en
Auschwitz-Birkenau mostrasen claramente los siguientes elementos:
1. que 1.600.000 hombres, mujeres y niños fueron
asesinados allí;
2. que más del 90% de los asesinados eran judíos,
y que junto a los gitanos, los judíos fueron los
únicos asesinados por el “crimen” de
haber nacido;
3. que elevados números de no judíos, especialmente
polacos, murieron en Auschwitz, y que el campo jugó
un papel clave en la campaña nazi para destruir la
nación polaca;
4. que tanto judíos como no judíos procedían
de todos los estilos de vida y convicciones políticas,
de docenas de tradiciones culturales, religiosas y nacionales;
5. que las atrocidades cometidas en Auschwitz fueron perpetradas
por el régimen nacionalsocialista alemán y
sus colaboradores;
6. que a la hora de reorganizar el museo y el memorial,
la comisión establecida por el gobierno polaco consultase
a las organizaciones de supervivientes y otras instituciones
de investigación del Holocausto.
Además de estos principios generales, el grupo añadió
otras sugerencias prácticas referidas a las operaciones
cotidianas del memorial: desde un servicio de autobuses
entre Auschwitz I y Birkenau a proporcionar orientación
histórica a los visitantes del memorial.
Parece que el curso más adecuado sería, por
tanto, construir en el memorial de Auschwitz los recursos
necesarios para capacitar los cambios en períodos
y circunstancias cambiantes.
La primera reacción cuando se llega a Auschwitz I
es que es un lugar tranquilo y apacible. Antes de convertirse
en un campo de concentración, Auschwitz era un acuartelamiento
militar, proporcionando por eso un cierto grado de orden
y simetría. Todos los edificios están rodeados
de calles arboladas. Las alambradas, sin embargo, pronto
dejan entrever que la bucólica imagen de Auschwitz
sólo es un espejismo: kilómetros y kilómetros
de alambradas que servía para evitar que escapasen
los prisioneros. Todo el complejo Auschwitz I estaba rodeado
por una alambrada electrificada de 4 metros de alta.
El gobierno polaco ha mantenido Auschwitz-Birkenau como
un memorial para todos aquellos que murieron durante la
Segunda Guerra Mundial. El 2 de julio de 1947, el Parlamento
polaco estableció el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau,
sobre la base de las dos partes restantes del campo, Auschwitz
I y Auschwitz II (Birkenau). El memorial fue añadido
a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 1979.
Estas fotografías nos muestran el campo, tal y como
existe actualmente, vacío y apacible. Muchos cientos
de miles de personas lo visitan cada año, y se pueden
observar, además de las gentes de diferentes países,
numerosos grupos de estudiantes polacos e israelíes
paseando con sus profesores y guías.
No es un sitio agradable. Pero el complejo Auschwitz-Birkenau,
el más grande de los centros de exterminio nacionalsocialistas,
es una gran parte del mundo, tanto como las aspiraciones
por la libertad y la paz.
Las fotografías nos muestran el campo, tal y como
existe actualmente, vacío y apacible. Muchos cientos
de miles de personas lo visitan cada año, y se pueden
observar, además de las gentes de diferentes países,
numerosos grupos de estudiantes polacos e israelíes
paseando con sus profesores y guías.
No es un sitio agradable. Pero el complejo Auschwitz-Birkenau,
el más grande de los centros de exterminio nacionalsocialistas,
es una gran parte del mundo, tanto como las aspiraciones
por la libertad y la paz.
La idea principal que queremos reflejar es el sentimiento
de necesidad de explorar constantemente este lugar y las
ideas que allí se crearon, para intentar entender
porqué se cometieron esos terribles crímenes
y cómo algunos, a pesar de las tremendas experiencias
vividas, encontraron la fuerza para sobrevivir. Hasta la
fecha, más de 25.000.000 de personas de todo el mundo
han visitado el museo y el memorial. Desde comienzos de
los años 1990, más de medio millón
de personas (casi la mitad de ellos polacos) visitan el
centro cada año (muchos de ellos jóvenes y
estudiantes); casi 250.000 visitantes proceden de más
de 100 países diferentes (mayoritariamente de los
Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia e Israel).
Todos los edificios y centros de Auschwitz I y II están
abiertos al público enteramente, con la excepción
de los bloques de Auschwitz I destinados a alojar la administración,
departamentos del museo y demás dependencias. En
general, hay acceso directo a todos los barracones de Auschwitz
II-Birkenau.
El museo está relacionado en una gran variedad de
actividades, encargado de preservar los objetos y edificios
del campo, así como de adquirir y proporcionar acceso
a documentos y otros objetos de valor histórico.
También recoge diversos elementos de arte asociados
con Auschwitz.
El trabajo del centro educativo
Para las generaciones nacidas tras la guerra, la historia
de más de medio siglo, los más jóvenes
no pueden identificarse en este sentido como lo hicieron
sus padres o abuelos. Auschwitz es un símbolo especial
para varios grupos étnicos o religiosos. Como en
todos los memoriales, la educación es una importante
contribución a la sociedad contemporánea.
Las visitas a los memoriales y los esfuerzos educativos
tienen un gran potencial para inculcar ciertos valores entre
los jóvenes: pueden enseñar tolerancia y mostrar
cómo es posible decir no a la xenofobia, prejuicios,
estereotipos y discriminación racial. La humanidad
nunca estará libre de tales fenómenos negativos,
y tales actitudes pueden llevar, si no se resiste a tiempo,
a barbaries inimaginables, incluso en el centro del mundo
civilizado.
La cooperación estrecha y constante entre los educadores
del museo y los profesores en las escuelas, es un prerrequisito
para el entendimiento de los jóvenes del pasado y
para que las visitas tengan el mayor impacto posible. En
el departamento educativo del museo de Auschwitz-Birkenau,
los profesores pueden obtener información, cuidadosamente
preparada, que incluye materiales históricos y planificación
educativa para preparar a los jóvenes para las visitas
al museo. Los profesores también tienen la oportunidad
para ampliar sus propios conocimientos mediante cursos y
talleres de estudio. Son libres de utilizar la biblioteca,
salas de lectura y de seminario para llevar a cabo sesiones
informativas en el museo, por su propia iniciativa o en
cooperación con los miembros del centro educativo.
Enseñanza para profesores
El curso de postgraduado sobre “Totalitarismo-Nazismo-Holocausto”
está organizado en cooperación con la Academia
Pedagógica de Cracovia. Está dirigido a profesores
de humanidades y consiste en 180 horas de seminario. El
programa del curso es el siguiente:
- Totalitarismo-Fascismo-Racismo: aspectos sociológicos
del origen de los prejuicios y estereotipos.
- El movimiento Nazi y el gobierno Nazi en Alemania y la
Europa ocupada.
- Los campos de concentración nazis (con énfasis
particular en Auschwitz).
- Historia y cultura del pueblo judío.
- La persecución y exterminio del pueblo judío
bajo el gobierno nazi.
- El Holocausto y los campos de concentración en
la literatura y el arte.
- El Holocausto y los campos de concentración en
los documentales y películas.
- Tras Auschwitz y el Holocausto: superando el pasado y
sus prejuicios.
- Polacos y judíos durante la Segunda Guerra Mundial
y en el período de posguerra.
- El pueblo judío tras la guerra: la creación
del Estado de Israel, sus asuntos internos y su lugar en
la política internacional.
- Totalitarismo, Nazismo y el Holocausto en el currículum
escolar.
Oportunidades educativas para estudiantes universitarios
Existen cursos de varios días para estudiantes universitarios,
con el mismo contenido que para los profesores, para estudiantes
de secundaria, con visitas especializadas al antiguo campo
de concentración, completadas con reuniones y seminarios
con supervivientes, visionado de películas o documentales,
lecturas y talleres, etc.
La estructura del Museo de Auschwitz
El museo está relacionado en una gran variedad de
actividades, encargado de preservar los objetos y edificios
del campo, así como de adquirir y proporcionar acceso
a documentos y otros objetos de valor histórico.
También recoge diversos elementos de arte asociados
con Auschwitz.
Los archivos. La colección de archivos
consiste en documentos originales del campo de procedencia
alemana, copias de documentos obtenidos de otras instituciones
en Polonia y en el extranjero, fuentes primarias de la posguerra
(memorias, informes de antiguos prisioneros, documentos
sobre juicios por crímenes de guerra, etc.), fotografías,
microfilms, negativos, estudios, revistas, lecturas, y resultados
de investigaciones en archivos. Los materiales archivísticos
están disponibles para los investigadores, tras una
notificación previa del objeto de estudio y la fecha
de llegada. Los archivos también ofrecen visitas
de estudio y seminarios para grupos procedentes de Polonia
y el extranjero, incluyendo lecturas sobre las funciones
y colecciones de archivos.
Sección informática. Establecida
en 1989, esta sección se encarga de recoger y compilar
bases de datos referentes a los documentos en el archivo.
La oficina de información de antiguos prisioneros.
El objetivo es un sistema simple integrado por información
de colecciones sobre el destino de antiguos presos en el
campo de concentración de Auschwitz. Debemos tener
en consideración que los alemanes destruyeron la
mayoría de los documentos del campo antes de la liberación
por los rusos.
El departamento de colecciones. El departamento
de colecciones recoge muchos de los objetos del campo, que
fueron recogidos tras la llegada de los presos al campo:
efectos personales, ropas, zapatos y objetos asociados con
la vida, trabajo y exterminio de los prisioneros. Las colecciones
artísticas incluyen más de 6.000 pinturas,
esculturas y trabajos gráficos hechos en el campo
o tras la guerra, incluyendo trabajos de artistas contemporáneos.
La biblioteca. Incluye libros, periódicos
y mapas relacionados con la historia de la Segunda Guerra
Mundial, el Tercer Reich, la ocupación, los presos
y los campos de concentración, con énfasis
particular en la historia de Auschwitz.
Departamento de exposiciones. La tarea
más importante de este departamento incluye el inicio,
preparación, organización y supervisión
de las exposiciones permanentes y temporales que están
presentes en el museo y en numerosos lugares. En los más
de cincuenta años de existencia del memorial, el
museo ha organizado casi 300 exposiciones temporales que
han sido vistas por más de quince millones de personas
en Polonia, Austria, Gran Bretaña, la antigua Checoslovaquia,
Alemania, Hungría, Israel, Italia, Japón,
Holanda, la antigua Unión Soviética, Suiza,
Suecia, los Estados Unidos y otros países.
Departamento de publicaciones e información.
Este departamento publica y distribuye estudios relacionados
con la historia del campo de concentración de Auschwitz
y las actividades del museo, así como cooperando
con otras publicaciones en Polonia y en el extranjero. Hasta
la fecha, el departamento ha publicado más de 400
títulos, que incluyen estudios de investigación,
fuentes materiales, ensayos y memorias, trabajos de ficción,
poesía, álbumes, pósters, cintas de
video con materiales de Auschwitz, etc.
Departamento educativo. Trabaja en la promoción
del conocimiento sobre la historia de Auschwitz. Las actividades
básicas del departamento son llevadas a cabo en cooperación
con estudiantes y sus profesores, y con instituciones polacas
y extranjeras, y con instituciones de investigación
y grupos de estudio de jóvenes. Durante muchos años
ha habido un sistemático intercambio de grupos de
estudio entre el museo y el instituto Yad Vashem, y con
profesores e instituciones de Polonia e Israel, que incluyen
actividades educativas, cursos, jornadas, conferencias de
profesores, etc. En cooperación con instituciones
polacas de educación superior, el departamento educativo
ha organizado cursos de postgraduado sobre el Holocausto,
para profesores durante muchos años.
Guía del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau (4,2 Mb)
Contacto
Guia
informativa del campo de Auschwitz-Birkenau (4.2 Mb)
Panstwowe
Muzeum Auschwitz-Birkenau v Oswiecimiu
ul. Wiezniów Oswiecimia 20
32-620 Oswiecim
http://www.auschwitz.org.pl |
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