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El 8 de agosto de 1938, un grupo de prisioneros del campo
de concentración de Dachau fue enviado a la ciudad
de Mauthausen, cerca de Linz, para comenzar la construcción
de un nuevo campo. El lugar había sido elegido debido
a su proximidad al nudo de transportes de Linz, pero también
porque la zona estaba escasamente poblada.
Aunque
desde el comienzo el campo fue concebido como un centro
de castigo, fue fundado como una empresa económica:
la propietaria de la cantera que se encontraba en la zona
era la DEST (Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH, una compañía
controlada por la dirección económica de las
SS, que inició la construcción del campo de
Mauthausen. Un año después, también
se encargó de la construcción del primer campo
de Gusen.
Inicialmente,
Mauthausen sirvió como un campo de prisioneros estrictamente
destinado a criminales, prostitutas, y otras categorías
de delincuentes habituales. En mayo de 1939 se convirtió
en un campo de trabajo que fue principalmente utilizado
para el encarcelamiento de prisioneros políticos.
En
el año 1939, Franz Zireis fue nombrado “Lagerkommandant”,
es decir, comandante del campo. El 1 de septiembre de ese
mismo año, Karl Schulz asumió el cargo de
jefe del Departamento Político, y en marzo de 1940
Georg Bachmayer fue nombrado primer jefe del campo de prisioneros
(“Schutzhäftlingsführer).
A
finales de 1939, el campo de Mauthausen estaba sobrepoblado:
había pasado de 1.080 presos a finales de 1938, a
más de 3.000 un año después. Entonces
se inició la construcción de un nuevo campo
en Gusen, a pocos kilómetros de Mauthausen. El nuevo
campo, posteriormente conocido como Gusen I, junto a la
cantera de Kastenhofen, fue completado en mayo de 1940.
Los primeros internos fueron alojados el 17 de abril de
1940, mientras que los primeros transportes de presos, procedentes
del campo de Dachau y Sachsenhausen, llegaron el 25 de mayo
de ese año.
También
en Gusen los presos fueron utilizados como mano de obra
esclava en la cantera de granito. En octubre de 1941, algunos
barracones fueron separados por una alambrada del resto
del campo, y se convirtieron en un Campo de Trabajo para
Prisioneros de Guerra (Kriegsgefangenenarbeitslager), donde
un gran número de prisioneros de guerra (principalmente
oficiales soviéticos) fueron encarcelados.
Para
1942, la capacidad productiva tanto de Mauthausen como de
Gusen alcanzó su punto máximo. Las empresas
y canteras locales necesitaban constantemente mano de obra
esclava, sobre todo, cuando se incrementaron los llamamientos
a filas de los alemanes. Gusen se expandió hasta
incluir el depósito central de las SS, donde un gran
número de bienes que habían sido robados de
toda la Europa ocupada fueron guardados y enviados a Alemania.
En
marzo de 1944, el antiguo depósito de las SS fue
convertido en un nuevo subcampo, denominado Gusen II que,
al final de la guerra, tenía entre 12.000 y 17.000
presos, privados de cualquier tipo de medida higiénica.
En diciembre de ese mismo año, aún se abrió
otra parte de Gusen, cerca de Lungitz, donde algunas partes
de una fábrica fueron convertidas en campo de concentración,
Gusen III.
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Memorial
de Mauthausen
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El
incremento del número de subcampos no estaba destinado
a asumir el incremento del número de internos, lo
que provocó una trágica sobrepoblación
de los barracones de los diferentes campos y subcampos de
Mauthausen. Pero el número de campos y subcampos
se incrementaba al mismo ritmo que la producción
en el complejo de Mauthausen-Gusen. Desde 1942, todo el
sistema comenzó a estar integrado en la maquinaria
bélica alemana. Para acomodar al creciente número
de trabajadores esclavos, se fueron creando más subcampos
dependientes de Mauthausen, por toda Austria. Al final de
la guerra, la lista incluía 101 campos (incluyendo
49 subcampos de grandes dimensiones), que cubrían
casi todo el territorio austriaco. Los subcampos más
importantes de este complejo eran: los tres subcampos de
Gusen (26.311 internos), Ebensee (18.437), Gunskirchen (unos
15.000), Melk (10.314), Linz (6.690), Amstetten (2.966),
Wiener-Neudorf (2.954), Schwechat (2.568), Steyr-Münichholz
(1.971), Schlier-Redl-Zipf (1.488).
El
empuje productivo del complejo de Mauthausen superó
a los otros cinco grandes centros de trabajo esclavo (Auschwitz-Birkenau,
Flossenbürg, Gross-Rosen, Marburg y Natzweiler-Struthof),
tanto en cuota de producción como en beneficios.
La lista de empresas que utilizaban trabajo esclavo era
enorme, e incluía tanto corporaciones de ámbito
nacional como pequeñas firmas locales y algunos municipios.
En 1943 se instaló la primera factoría subterránea
para la Steyr-Daimler-Puch, en Gusen; poco después
se abrió otra similar para la Messerschmitt, en Sankt
Georgen. En total, 45 grandes compañías tomaron
parte en la conversión de Mauthausen en uno de los
campos de concentración más rentables de la
Alemania nazi.
Los
internos también eran “alquilados” como
mano de obra esclava y explotados de diversas formas: trabajando
en granjas locales, en la construcción de carreteras,
reparando los diques del Danubio y en la construcción
de grandes zonas residenciales o en excavaciones arqueológicas
en Spielberg.
Cuando
la campaña aliada de bombardeos estratégicos
comenzó a afectar a la industria de guerra alemana,
el régimen decidió trasladar la producción
a instalaciones subterráneas. En Gusen I, los presos
recibieron la orden de construir grandes túneles
en las montañas de los alrededores del campo; tras
1944, túneles similares fueron construidos en la
zona de Sankt Georgen por los internos de Gussen II, donde
se instaló una planta para fabricar aviones de la
Messerschmitt y bombas V-2. Además, los túneles
de Gusen II sirvieron como factorías para diversos
materiales de guerra. A finales de 1944, unos 11.000 internos
de Gusen I y II estaban trabajando en instalaciones subterráneas;
otros 6.500 trabajaban en la extensión de la red
subterránea de túneles. En 1945, los trabajos
de la Messerschmitt ya estaban acabados y la factoría
estaba preparada para el montaje de 1.250 aviones por mes:
esta era la segunda mayor factoría de Alemania, después
de la del campo de concentración de Mittelbau-Dora,
que también era subterránea.
La
función política de los campos continuaba
en paralelo con su papel económico. Hasta finales
de 1942, fueron utilizados para el encarcelamiento y asesinatos
de enemigos políticos e ideológicos del Nacionalsocialismo,
tanto reales como imaginarios. El campo llevaba a cabo exterminios
mediante el trabajo y servía a las necesidades de
la maquinaria de la economía de guerra alemana. Cuando
los internos estaban totalmente exhaustos tras trabajar
12 horas al día, y estaban enfermos o demasiado débiles
para trabajar, eran transferidos al “hospital”
o a otros centros de exterminio. Inicialmente, el campo
no tenía cámara de gas, sino que eran transferidos
a otros campos de concentración para su exterminio,
o eran asesinado con una inyección letal y quemados
en el crematorio local. Desde 1940, Mauthausen fue uno de
los pocos campos en el Oeste que usaban la cámara
de gas de forma regular, y para diciembre de 1941 se instaló
una cámara de gas permanente que podía eliminar
a 120 prisioneros al mismo tiempo.
Hasta
comienzos de 1940, el grupo más importante de internados
eran socialistas, comunistas, anarquistas, homosexuales
y gitanos alemanes, austriacos y checoslovacos. Otros grupos
de personas eran perseguidos únicamente por motivos
religiosos, como los Testigos de Jehová, cuya razón
de encarcelamiento era el rechazo al juramento de lealtad
a Hitler y a participar en cualquier tipo de servicio militar.
A
comienzos de 1940, fue transferido a Mauthausen un elevado
número de polacos. Posteriormente, con el transcurso
de la guerra, las nuevas llegadas pertenecían a todos
los grupos de “delincuentes”, pero continuaron
predominando los prisioneros políticos: un gran grupo
de republicanos españoles que habían huido
a Francia después de la victoria de Franco y que
fueron capturados por las fuerzas alemanas tras la derrota
en 1940, que llegaron mayoritariamente a Gusen en enero
de 1941. A comienzos de 1941, casi todos los polacos y españoles,
excepto un pequeño grupo de especialistas, fueron
transportados desde Mauthausen a Gusen.
Poco
después del comienzo de la guerra en la Unión
Soviética, el campo empezó a recibir grandes
grupos de prisioneros de guerra soviéticos. La mayoría
fue mantenida en zonas aisladas del resto de los presos,
y fueron el primer gran grupo de presos que fueron gaseados
en las recién construidas cámaras de gas,
a comienzos de 1942. En 1944, un gran grupo de judíos
húngaros y holandeses fueron transferidos al campo;
la mayoría de ellos murieron como resultado del duro
trabajo y las pobres condiciones de vida.
A
lo largo de toda la guerra, los campos de Mauthausen-Gusen
recibieron nuevos presos en pequeños transportes,
muchos de ellos procedentes de los campos de concentración
en la Europa ocupada. Los primeros transportes de Auschwitz
llegaron en febrero de 1942; el segundo, en junio, era mucho
más numeroso (1.200 presos); otros grupos llegaron
en abril y noviembre de 1943, en enero y febrero de 1944.
Finalmente, tras una visita de Adolf Eichmann a Mauthausen,
en mayo de ese año, el campo de Mauthausen recibió
un grupo de unos 8.000 judíos húngaros. En
general, los grupos evacuados desde Auschwitz consistían
de trabajadores cualificados, destinados a la creciente
industria del complejo de Mauthausen-Gusen.
En
conjunto, durante los meses finales de la guerra, 23.365
prisioneros de otros campos de concentración fueron
trasladados al complejo Mauthausen-Gusen. El número
estimado de presos que pasaron por todo el complejo de subcampos,
es de 335.000 presos.
Como
en el resto de los campos de concentración de Alemania,
no todos los presos eran tratados por igual, sino que dependía
de la categoría asignada a cada preso, así
como a su nacionalidad y su “rango”, dentro
del sistema de clasificación del campo.
Aunque
el complejo de Mauthausen-Gusen era principalmente un campo
de trabajo para hombres, en septiembre de 1944 se creó
un campo de trabajo para mujeres, con el primer transporte
de prisioneras procedentes de Auschwitz, Ravensbrück,
Bergen-Belsen, Gross Rosen y Buchenwald. A comienzos de
abril de 1945, más de 2.500 prisioneras procedían
de los subcampos femeninos de Amstetten, St. Lambrecht,
Hirtenberg y Freiberg (un subcampo de Flossenburg).
Las
estadísticas disponibles sobre Mauthausen, desde
la primavera de 1943, muestra que había 2.400 presos
en la edad de 20 años (12.8% del total de 18.655).
A finales de marzo de 1945, el número de presos juveniles
se había incrementado hasta 15.048 (19.1% de los
78.547 presos de Mauthausen); el número de niños
se había incrementado en 6.2 veces, mientras que
el número total de presos en el mismo período
se había multiplicado sólo por 4. Estas cifras
reflejan el creciente número de jóvenes polacos,
checos, rusos y balcánicos que eran utilizados como
mano de obra esclava.
Aunque
no fue el único en el que las autoridades alemanas
implantaron el sistema de “exterminio mediante el
trabajo” (Vernichtung durch Arbeit), Mauthausen fue
uno de los campos de concentración más brutales
y severos. Las condiciones dentro del campo eran especialmente
duras, incluso para los niveles estándar de los campos
de concentración. El trabajo en las canteras, las
raciones alimenticias (que pasaron de 1.750 calorías
en 1940-1942 a 1.150 en períodos siguientes; en 1945,
esos niveles cayeron hasta 600-1.000 calorías al
día), provocaron unos niveles de mortalidad enormes.
La cantera de Mauthausen era la base de la infame “escalera
de la muerte”: los prisioneros eran obligados a acarrear
bloques de piedra, a menudo de más de 50 kg, subiendo
los 186 escalones, uno tras otro.
Hans
Marsalek ha estimado que la esperanza de vida media de los
presos recién llegados a Gusen variaba sobre los
6 meses entre 1940-1942, pero que pasó a menos de
3 meses a comienzos de 1945.
Paradójicamente,
con el crecimiento de las necesidades de la industria de
guerra en varios subcampos de mauthausen-Gusen, la situación
de algunos de los presos mejoró significativamente.
Las raciones alimenticias se incrementaron, debido a la
necesidad de trabajadores cualificados de las industrias.
Desde comienzos de 1943, algunos trabajadores tenían
permisos para recibir paquetes de comida de sus familias
(la mayoría polacos y franceses), lo que les permitía
evitar el riesgo del hambre.
Es
imposible estimar el número exacto de muertos en
el complejo Mauthausen-Gusen, sobre todo porque algunos
de los muertos en Mauthausen fueron enviados a otros centros
de exterminio o fueron eliminados en cámaras de gas
móviles, sin ser mencionados en los archivos de víctimas.
Además, las SS, antes de su huida del campo, intentaron
destruir la mayoría de las evidencias de sus delitos,
y sólo unas 40.000 víctimas han podido ser
identificadas.
Los
archivos del campo supervivientes incluyen los archivos
personales de 37.411 prisioneros asesinados, incluyendo
22.092 polacos, 5.024 españoles, 2.843 prisioneros
de guerra soviéticos y 7.452 presos de otras 24 nacionalidades
diferentes. Las listas de muertos en el campo de Gusen incluyen
30.536 nombres adicionales.
Todo
esto provoca que el número exacto de muertos en el
complejo Mauthausen-Gusen sea difícil de establecer,
y que varíe enormemente de fuente a fuente. Diversos
estudios han situado las cifras entre 122.766 y 320.000.
Del número estimado de 320.000 presos que fueron
encarcelados en el campo y subcampos del complejo Mauthausen-Gusen
durante toda su existencia, aproximadamente 80.000 sobrevivieron
a la guerra, incluyendo 20.487 en Gusen I, Ii y III.
En
el período final de la guerra, la principal fuente
de calorías eran los paquetes de comida enviados
por la Cruz Roja Internacional, que cuando desaparecieron
provocaron que las raciones alimenticias quedasen reducidas
a niveles catastróficamente bajos.
La
situación de la etapa final de la guerra provocó
que algunos presos, anteriormente relacionados con diversos
tipos de actividades de resistencia, comenzaron a preparar
los planes para defender el campo en caso de que las SS
intentasen exterminar a todos los internos que quedaban.
Los presos polacos, soviéticos y franceses prepararon
un plan para asaltar los barracones de los guardias de las
SS y hacerse con las armas necesarias para iniciar la lucha.
Un plan similar fue preparado por los internos españoles.
El
3 de mayo de 1945, las SS comenzaron a preparar la evacuación
del campo. Al día siguiente, los guardias de Mauthausen
habían sido reemplazados por miembros del Volkssturm
desarmados y por una unidad improvisada de oficiales de
policía retirados y bomberos de Viena. El oficial
de policía a cargo de la unidad, aceptó el
“autogobierno de los internos” como la autoridad
más elevada del campo. Todo el trabajo en los subcampos
de Mauthausen se interrumpió, y los internos se centraron
en la preparación de la liberación, o defensa
de los subcampos en caso de un posible asalto de las divisiones
de las SS concentradas en la zona.
De
todo el complejo de Mauthausen-Gusen, únicamente
Gusen III fue evacuado. El 1 de mayo, los internos fueron
obligados a iniciar una marcha de la muerte hacia Sankt
Georgen, pero después de algunas horas fueron obligados
a volver al campo. La operación fue repetida al día
siguiente, pero también fue interrumpida a las pocas
horas. Al día siguiente, los guardias de las SS escaparon,
abandonando a los prisioneros a su propio destino.
Los
campos de Mauthausen-Gusen fueron los últimos en
ser liberados por las tropas aliadas. El 5 de mayo de 1945,
el campo de Mauthausen fue liberado por soldados norteamericanos:
desarmaron a los policías a cargo de la vigilancia
y abandonaron el campo. En aquellos momentos, todos los
guardias SS habían huido, aunque 30 que no habían
escapado a tiempo fueron linchados por los prisioneros;
un número similar fue linchado en Gusen II. Uno de
los supervivientes del campo fue Simon Wiesenthal, un ingeniero
que pasó el resto de su vida cazando a criminales
de guerra nazis.
Después
de la capitulación de Alemania, el complejo Mauthausen-Gusen
quedó en el sector de ocupación soviético
de Austria. Inicialmente, las autoridades soviéticas
utilizaron parte de los campos de Mauthausen y Gusen I como
barracones para el Ejército Rojo. Posteriormente,
entre 1946 y 1947, el campo quedó desguarnecido,
y muchas de sus instalaciones fueron desmanteladas tanto
por tropas soviéticas como por la población
local. |
La creación del memorial
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Aunque el campo fue retornado a las autoridades austriacas
a comienzos del verano de 1947, no fue hasta 1949 que fue
declarado memorial nacional. El Canciller Federal Leopold
Figl y el general Alexej Scheltow, en representación
del Alto Comisario soviético Wladimir W. Kurassow,
firmaron en un acto público, el 20 de junio de ese
año, la entrega del antiguo campo de concentración
de Mauthausen por las autoridades de ocupación soviéticas
a la República de Austria.
Finalmente, 25 años después de su liberación,
el 3 de mayo de 1975, el Canciller Bruno Kreisky abrió
oficialmente el Museo de Mauthausen. Como monumento central,
en la antigua plaza de pasar lista (Apellplatz) fue erigido
un “sarcófago” con la inscripción
latina “de los muertos deberían aprender los
vivos”. En el proceso de transformación en
un Memorial, en la antigua lavandería fue instalada
una capilla. En el otoño de 1949, fue instalado el
memorial francés, el primer gran monumento nacional
del campo.
Excepto el campo principal de Mauthausen, la mayoría
de lo que constituyeron los subcampos de Gusen I, II y III
se convirtió poco después en zonas residenciales.
Desde comienzos de los años 1950, fueron instalados
más de 20 monumentos nacionales en la zona del antiguo
campo de las SS.
En 1955 se instaló un monumento para recordar a los
prisioneros de guerra soviéticos, por parte del gobierno
federal austriaco, en la zona del “Russenlager”,
que había sido utilizado como campo para enfermos
y moribundos.
En 1956, la cantera del campo de Mauthausen fue convertida
en parte del memorial. Al año siguiente se inauguró
el parque de monumentos “Forum Internacional de la
Resistencia” (Internationales Forum des Widerstandes).
El arquitecto Wilhelm Schütte fue encargado de la planificación
de un ámbito armónico de monumentos con la
finalidad de crear una zona monumental que se convirtiese
en el Forum Internacional.
En 1959 se instaló el monumento checoslovaco, diseñado
por el arquitecto Zdenek Rossmann, en honor de los “luchadores
de la resistencia checos, antifascista”.
En 1962, el antiguo campo de concentración de Melk
fue inaugurado como memorial: el antiguo crematorio fue
abierto como memorial y adaptado como monumento. Entre abril
de 1944 y abril de 1945, el campo de concentración
de Melk fue, después de Gusen y Ebensee, el tercer
campo exterior de Mauthausen más importante.
En 1965, el memorial de Gusen fue creado con los restos
del crematorio del campo de concentración de Gusen.
Este monumento se hizo por iniciativa de una organización
internacional de antiguos deportados de Italia, Francia,
España, Bélgica y Luxemburgo, que se hicieron
cargo de una parte de los costes.
En mayo de 1967 se instaló el Monumento del Comité
de los Luchadores de la Resistencia Antifascista de la República
Democrática Alemana.
En 1970 se inauguró el Museo de Mauthausen. En el
marco de los actos de conmemoración de la liberación,
el Canciller Federal Bruno Kreisky inauguró el 3
de mayo una exposición permanente en el memorial
de Mauthausen. Bajo la dirección de Hans Marsalek,
en uno de los edificios se instaló la exposición,
junto a una más pequeña en el Dokumentationsarchiv
des österreichischen Widerstandes, permanente sobre
la historia del Nacionalsocialismo en Austria.
En 1976 se instaló un monumento judío, por
iniciativa de la organización Yad Vashem, de Jerusalén.
En 1982 se inauguró la exposición “austriacos
en los campos de concentración nacionalsocialistas”,
la segunda exposición permanente en el museo del
memorial de Mauthausen.
En 1983 se instaló el memorial de la República
Federal de Alemania.
En 1992 se inauguró la exposición histórica
permanente en el memorial del campo de concentración
de Melk.
En 1996 se inauguró también una exposición
permanente en el memorial del campo de concentración
de Ebensee. El campo de concentración de Ebensee
fue el tercero más importante de Austria, entre 1943
y 1945.
En mayo de 1998 fue inaugurado un monumento en honor de
aquellos que fueron internados y asesinados en el campo
de concentración por motivaciones de tipo racial,
sobre todo gitanos.
En 2001 se inauguró un monumento por las víctimas
ucranianas, y ese mismo año un monumento por los
niños y jóvenes que murieron en el campo de
Mauthausen
El 11 de mayo de 2003 fue inaugurado un centro para visitantes
en el memorial de Mauthausen, en la zona de los antiguos
talleres de las SS, con la exposición “La Memoria
de Mauthausen”. En esta exposición, además
de fotografías y documentos, también se exponen
diferentes tipos de objetos de los presos.
La recogida de colecciones documentales y archivos por toda
Europa, y los contactos personales con las organizaciones
de supervivientes, permitió reunir, durante los años,
grandes cantidades de material que forman una parte fundamental
de los fondos del museo.
Actualmente, la zona de los monumentos, en el memorial del
campo de concentración de Mauthausen, es la única
de este tipo en toda Europa. Mauthausen se ha convertido
en el memorial de este tipo más antiguo de Europa,
y se ha podido desarrollar a partir del concepto y el impulso
de las organizaciones de víctimas del régimen
nazi, y su colaboración con las autoridades y los
políticos.
En mayo de 2006, por primera vez un presidente del gobierno
español, José Luís Rodríguez
Zapatero, participó oficialmente en los actos de
conmemoración de la liberación del campo de
concentración de Mauthausen, junto a los antiguos
deportados republicanos españoles sobrevivientes.
Algunos años después de la guerra, la mayor
parte de la memoria pública del Holocausto en Austria
se concentró en los monumentos y el museo de Mauthausen.
Aunque técnicamente no era un campo de exterminio,
Mauthausen tenía algunos de los peores elementos
de todos los campos: una cámara de gas, un crematorio,
un muro de fusilamiento y la terrible cantera.
Como
en el caso alemán de Dachau, Mauthausen se transformó
desde el peor paisaje del infierno, en un memorial estatal
limpio, completamente mantenido al margen del horror que
albergó hasta 1945. Su museo está alojado
en los barracones originales y las exposiciones muestran
meticulosamente el terrible pasado del lugar, aunque ahora
se trate de un lugar casi “agradable” para
pasear.
Se
trataba de un campo internacional y, por eso, actualmente
se ha convertido en un centro para las esculturas memoriales
que representan a las 20 naciones de procedencia de los
presos. El jardín de las esculturas está
compuesto por 20 memoriales nacionales diferentes que,
en conjunto, sugieren la esencia de pluralidad de la memoria,
nación por nación: formas esculturales abstractas
y figurativas, heroicas y patéticas.
Un
muro de mármol negro, adornado con fotografías
y recuerdos de las víctimas italianas, está
dedicado “al nombre y memoria de aquellos italianos
que sufrieron y murieron por la dignidad humana”.
El memorial yugoslavo, de Nandor Glid y B. Storjanovic,
consiste en dos pilares de mármol blanco y lo que
parece ser un primer estudio de la escultura de Glid en
Dachau; está dedicado, en serbo-croata, “a
las víctimas de Mauthausen, 1941-1945, de una agradecida
nación yugoslava”. Una escultura altamente
figurativa de una mujer, diseñada por el equipo
colectivo del memorial de Buchenwald, está inscrita
“tus hijos que lucharon y murieron aquí llevando
sus creencias a una verdadera Alemania hacia el futuro”.
Como
en Dachau, el memorial de Mauthausen recuerda principalmente
a los criminales, prisioneros de guerra y prisioneros
políticos que formaron la mayor parte del conjunto
de sus internos. Por eso, su representación queda
en un claro segundo plano en este conjunto de esculturas,
ya que los judíos eran casi siempre enviados directamente
a los campos de exterminio, el monumento judío
es aquí uno de los 20 monumentos nacionales: un
menorah abstracto, de siete brazos, acompañado
por una pequeña escultura de letras hebreas estilizadas
que inscriben el término “zachor” (recuerdo)
en el mismo estilo. Una piedra en el camino hacia la cantera,
inscrita en alemán, recuerda a los visitantes que,
a diferencia de los criminales, los republicanos españoles,
o los prisioneros de guerra soviéticos, los judíos
murieron por el mero hecho de ser judíos.
El
monumento predominante en el jardín de esculturas,
a los prisioneros de guerra soviéticos, fue también
uno de los primeros en ser construidos, en 1957. Aunque
está inscrito en ruso y alemán, a “las
víctimas del fascismo, 1941-1945”, una estrella
roja en lo alto de un obelisco de granito, sugiere a qué
víctimas se refiere.
Otros
pequeños memoriales marcan el camino hacia la cantera,
que mantiene su aspecto de horror: los infames 186 escalones
de la “escalera de la muerte” sirven como
el mejor recordatorio y conmemoración a los que
allí perecieron.
Contacto
KZ-Gendenstätte Mauthausen
Erinerungsstrasse 1
A-4310 Mauthausen
http://www.mauthausen-memorial.at
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